"Poco se menciona que en Chiapas, en un mes de mayo de 1925, en el periodo presidencial de Calles y estando como gobernador César Córdoba, se otorgó el derecho al voto a las mujeres del estado. Fue 28 años antes de que la federación lo dispusiera para el ámbito nacional, dado que fue el 17 de octubre de 1953 cuando apareció en el Diario Oficial el decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular en el país. Este derecho al voto fue resultado de un largo proceso. Si vemos 100 años atrás, podemos constatar con documentos el compromiso e incorporación de las mujeres a la Revolución mexicana. Las mujeres de esa época creyeron en el liberalismo político del constitucionalismo, porque en las adiciones al Plan de Guadalupe de 1914 el compromiso era ""asegurar a todos los habitantes del país, la efectividad y el pleno goce de sus derechos y la igualdad ante la ley"". Sin embargo, al redactarse la Constitución de 1917 se decidió negar a las mujeres los derechos políticos argumentando: ""(...) en el estado en que se encuentra nuestra sociedad (...) las mujeres no sienten la necesidad de participar en los asuntos públicos, como lo demuestra la falta de todo movimiento colectivo en este sentido"". Sencillamente no se les dio la gana incluirnos, e ignoraron la misiva que Hermila Galindo, secretaria particular de Venustiano Carranza, envió a finales de 1916 al Constituyente; un escrito en el que solicitó los derechos políticos para las mujeres argumentando lo siguiente: ""Es de estricta justicia que la mujer tenga el voto en las elecciones de las autoridades, porque si ella tiene obligaciones con el grupo social, razonable es que no carezca de derechos. ""Las leyes se aplican por igual a hombres y mujeres, la mujer paga contribuciones; la mujer, especialmente la independiente, ayuda a los gastos de la comunidad; obedece las disposiciones gubernativas y, por si acaso delinque, sufre las mismas penas que el hombre culpado. Así pues, para las obligaciones, la ley la considera igual que al hombre, solamente al tratarse de prerrogativas, la desconoce y no le concede ninguna de las que goza el varón"". En 1918, Hermila Galindo se postuló como candidata a diputada y obtuvo la mayoría de los votos; sin embargo el Colegio Electoral no se lo reconoció, pero mostró a la opinión pública lo injusta que era esa situación para las mujeres. En el siglo XX, después de la Revolución de 1910, nació la reflexión acerca de la identidad nacional. El libro que aborda el tema de forma más unitaria y sistemática es ""El perfil del hombre y la cultura en México"" (1934), de Samuel Ramos. Según la interpretación del autor, muchas actitudes de la vida cotidiana del mexicano se explican a partir de la necesidad de ocultar las deficiencias de su realidad. El machismo es la máxima expresión mexicana del complejo de inferioridad. Estos estigmas hacia las mujeres, generados por los roles de género y la anulación de ejercicio de derechos y libertades, vulnera de manera considerable el derecho a la salud sexual y reproductiva, desencadena fenómenos como el hostigamiento, el abuso sexual, la explotación, la violación y los feminicidios. Por ello, es constante nuestro pronunciamiento para incluir la perspectiva de género en todo proceso y relación laboral. "











