A 26 anos del Chichonal

Verónica Huesca * CP. El 28 de marzo se celebró un aniversario más del inicio de la erupción del volcán Chihonal, que se encuentra en el municipio de Francisco León, siendo las poblaciones más cercanas que resultaron afectadas, Chapultenango y Ocotepec.

La noche del domingo 28 de marzo de 1982, a las 23:32 horas, intempestivamente despertó un volcán hasta entonces casi desconocido, El Chichonal. Sin embargo, varias semanas antes ya habían ocurrido algunos sismos, los cuales no lograron poner en alerta a la población. En el campo, los lugarenos pudieron sentir que la tierra se tornaba cada vez más caliente que de costumbre.

Su erupción fue del tipo pliniana, y tan violenta que en cuarenta minutos la columna eruptiva abarcó cerca de 100 kilómetros de diámetro, por casi 17 de alto.

En la madrugada del día 29, una lluvia de ceniza cayó en los estados aledanos a Chiapas, Tabasco, Campeche y parte de Oaxaca, Veracruz y Puebla, alcanzando hasta 15 centímetros de espesor en algunos lugares.

En los siguientes días continuaron las explosiones y la bruma volcánica se extendió hasta el centro del país.

La erupción del 4 de abril fue la más fuerte y hubo otras exhalaciones hasta el día 9.

Las emisiones de ceniza no sólo afectaron al suelo inutilizando cosechas, bosques y pastizales, además de repercutir en la vida de más de veinte poblados, sino que también la atmósfera se vio afectada, al llenarse el aire de impurezas y originar un oscurecimiento tal que el día parecía noche. La nube de ceniza llegó hasta Hawai el 9 de abril; a Japón, el 18; al Mar Rojo, el 21 y, por último, el 26 de abril cruzó el océano Atlántico.

El volcán del Chichonal es del tipo Hawaiano; su forma es cónica irregular, con cuatro conos secundarios, o adventicios, como también se les llama.

En la erupción del volcán Chichonal murieron casi 2 mil personas, lo que significa un suceso catastrófico en la historia de la humanidad.

Actualmente el Chichonal es considerado como un volcán activo moderado y, por esta razón, especialistas del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sistemáticamente monitorean las emisiones de vapor, la temperatura del agua, la actividad sísmica y otros parámetros que pueden advertir sobre un incremento en la actividad volcánica y la posibilidad de que se presentase otra erupción.

Además, a este lugar llegan cientos de turistas locales, nacionales e internacionales, que quedan maravillados por la belleza del camino para llegar a la corona, por su cráter y su laguna al centro, llamada La Turquesa.