A cantante de ópera no le dan ni para el pasaje

El tenor Emilio Ruggerio. Cortesía
El tenor Emilio Ruggerio. Cortesía

Luego de que el tenor Emilio Ruggerio fuera invitado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) para venir a México, en abril próximo, y al fin realizar su debut en el Palacio de Bellas Artes —como parte del homenaje que se prepara al tenor italiano Giuseppe Di Stefano—, el tenor avecindado en Italia reveló que ha declinado la invitación.

Vía telefónica desde Italia, reveló que la decisión la tomó luego de que Gabriela Peláez Herrera, gerente de grupos artísticos del INBA, le informara que él debería cubrir sus gastos de transportación aérea a México, además de que no cubrirían su hospedaje ni su alimentación y sólo le darían un pago único por 10 mil pesos.

Así, mientras en 2015 la soprano Anna Netrebko obtuvo una bolsa de 2.2 millones de pesos por actuar en Bellas Artes; el barítono mexicano Alfredo Daza, cerca de 240 mil 900 pesos, y la joven soprano Karen Gardeazabal, 60 mil, todos con presentaciones en el Teatro de las Artes del Cenart, Ruggerio debería aceptar 10 mil pesos por la gala.

La participación de Ruggerio se agendó desde el año pasado y, aunque aceptó que estaría dispuesto a absorber el hospedaje, en casa de su familia, hasta hace unos días le informaron que él mismo debía pagar su pasaje aéreo.

“Le escribí a Gabriela Peláez para preguntarle si firmaríamos un contrato y si el boleto de avión lo comprarían ellos o yo, si el pianista lo tenían ya programado o podía llamar alguno a mi gusto, incluso si podía invitar a una cantante mexicana y cómo pagar ese costo”, dijo.

Pero la respuesta que obtuvo fue que el INBA no le costearía viáticos ni hotel y sólo le pagarían honorarios. Esto a pesar de que tan sólo el viaje redondo en avión de Fráncfort a México tiene un costo de mil 80 euros (21 mil 168 pesos al día de hoy), lo cual implicaría que el tenor debe pagar por debutar en México.

“¿Cómo me van a pagar 10 mil pesos si tan sólo el avión cuesta más del doble? Yo no podría pagar para cantar en mi México querido. Es una ridiculez. Me hubiera gustado ir a nuestro país y participar en esta gala para honrar al maestro Di Stefano… pero la oferta es ofensiva”, expresó.

Lo peor vino después, cuando la misma funcionaria le comentó, vía electrónica, que cuando visite México le podrían organizar un concierto. “¿Entonces lo que me dicen es que si visito a mi familia podríamos aprovechar el momento para organizarme un concierto? No lo entiendo. ¡No se trata de un favor!”, lamentó.