A serious man; vuelven los Coen

"México * EFE. Pertenecientes a esa estirpe de cineastas que entregan a su público una dosis anual de ingenio, los hermanos Coen añaden a su trayectoria ""A serious man"", síntesis irregular del estilo de su obra que queda atada por la impecable interpretación de Michael Stuhlbarg.

Ganaron el Óscar por moderar su estilo en pos de la sequedad de Corman McCarthy en ""No country for old men"" y luego se desengrasaron con ""Burn after reading"". Pero se empezaba a echar de menos el libre albedrío que protagonizó obras magnas de estos hermanos, ora en la gravedad de ""Barton Fink"", ora en el despiporre de ""Big Lebowski"".



Una experiencia

reconfortante

""A serious man"", en ese sentido, es una gran noticia. Su impagable cóctel de recuerdos de una infancia judía ortodoxa, su maravilloso uso del azar -esta vez, decididamente en contra del protagonista- y su cada vez mayor virtuosismo con la cámara hacen de la película una experiencia reconfortante.

La película, después de un prólogo tan fantástico como exento del resto de la trama, recorre la mala racha que atraviesa un hombre medio, en el año 1967, abandonado por su mujer.

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