“Estamos tranquilos, esperando escondidos entre los arbustos, descansando, de pronto a lo lejos se escucha el silbato… ya viene, los rostros cambian, de estar contando anécdotas de como se come en las diferentes regiones donde provenimos, pasamos a un silencio profundo. Ya viene -de nuevo se escucha el silbato- todos se incorporan, el silencio se vuelve más penetrante… yo preparo mi cámara, me pongo listo.
Están atentos, la locomotora pasa enfrente y suena el rechinido de las ruedas de metal friccionando sobre las vías, todos salen a su alcance; esperamos a que lleguen las góndolas -es más fácil viajar ahí- todos se reparten en diferentes lugares, es hora: van los primeros comienzan a correr al lado del tren entre las piedras, algunos tropiezan otros saltan y suben, primero las mujeres y los más pequeños… Pasó el tren, algunos lo lograron, celebran y sonríen otros tienen que esperar el siguiente”.
La historia contada en los párrafos superiores, es una de las vivencias del fotógrafo Luis Enrique Aguilar, durante la búsqueda de imágenes en las que trató de documentar el paso de los migrantes por el suelo mexicano,quienes a su vez intentan llegar a los Estados Unidos.
Esas fotografías forman parte de la exposición Caminos y Veredas, en el marco del Festival Trágameluz celebrado del 15 al 30 de noviembre en San Cristóbal de Las Casas, el cual extendió sus actividades a Tuxtla Gutiérrez.
La muestra fotográfica de Luis Enrique tiene dos temas más, que son abordados a través de sus gráficas, uno de ellos enmarca el presente de la comunidad rural sustentable conocida como, Santiago El Pinar. “La ciudad rural es una especie de pueblo fantasma, un proyecto gubernamental que nació muerto y que muestra las distintas aristas de la problemática de los pueblos campesinos, quienes enfrentan la idea del progreso planteada desde fuera de sus propias comunidades”. Esta serie fue auspiciada bajo el programa Jóvenes Creadores, que otorga el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.
La serie de fotografías con las que cierra la exposición, plasma el cómo la juventud enfrentó la violencia en la mal llamada Guerra contra el narcotráfico en Ciudad Juárez.
En entrevista, el fotógrafo dijo que sus impresiones van más allá de la técnica con las que fueron tomadas “sí podríamos meternos en la parte técnica de cada una, pero para mi lo más importante es ver como están abordados los temas, el contexto en el que fue tomada la foto y que el público genere una opinión de la foto, más que de su composición”.
El trabajo del fotógrafo puede verse en el Museo Regional del Tuxtla Gutiérrez, la entrada para ver las 48 piezas es completamente gratis.












