"México * Agencias. Los aborígenes australianos han realizado, desde épocas inmemoriales, placas de piedra grabadas, conocidas como churingas. Se trata de manifestaciones rituales cuyas imágenes las reciben a través de los suenos para convertirse en objetos de culto.
Ante su belleza, los no aborígenes se dieron a la tarea de realizar las mismas obras para venderlas en las grandes galerías del mundo, hasta que las comunidades decidieron ponerles un alto al conseguir una especie de denominación de origen para sus trabajos.
Un ejemplo que demuestra la importancia que podrían tener las culturas populares e indígenas como industrias culturales y, sobre todo, habla de la necesidad de trabajar en el concepto de la propiedad intelectual, como un medio para salvaguardar el conocimiento de los pueblos originarios.
De acuerdo con la antropóloga Lourdes Arizpe, ha sido la discriminación hacia las culturas indígenas y populares la que ha hecho que México haya perdido oportunidades de creación y fomento de industrias culturales.
A su parecer, se trata de un problema que afecta desde el nivel local hasta el global y está relacionado con el hecho de que el mercado dicta ahora las condiciones de intercambio.
El atraso es muy grave porque se han perdido muchas cosas, asegura. Lo principal es la falta de oportunidades de empleo para jóvenes que no logran desarrollarse en sus comunidades.
""No tienen modo de vida y tampoco pueden aprender de sus padres a hacer las artesanías, por lo que deben emigrar. Con ello se pierde un milenario"", explica la antropóloga.
La directora de Culturas Populares e Indígenas del CONACULTA, Griselda Galicia, reconoce que no se ha hecho trabajo alguno en el cual se analice el impacto de las culturas populares e indígenas en el desarrollo económico del país.
El problema es que México se ha atrasado mucho en defender los recursos que tiene frente al mercado global, a pesar de que las industrias culturales mexicanas hacen un aporte al producto nacional no reconocido ni fomentado.
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