En 20 segundos, la cámara pasa por encima de miles de abejas muertas, amontonadas; algunas agonizan moviéndose ligeramente, las menos están aparentemente intentando auxiliar a una que yace sobre la tierra. ¿Las razones? Uso del glisofato, un herbicida que las aniquila; la tala y quema de grandes proporciones de bosques y la desecación humana de lagos y lagunas.
Hace un sexenio, la cineasta Adriana Otero vio una foto de esa mortandad y quedó impresionada. Así que comenzó una investigación y descubrió que atrás había corrupción e intereses económicos e injusticias en el medio ambiente. Así surgió el documental ¿Qué les pasó a las abejas?, que codirige con Robin Canul, la cual se estrenó en salas de la Ciudad de México, Guadalajara, Morelos, Mérida y Campeche.
Como hilo, toma a Gustavo, un apicultor que por años ha intentado defender a la naturaleza, llegando a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. “Hay imágenes de dron donde se ve la inmensidad de la tragedia en bosques, que es el hogar de animales”, dice Otero.
La producción viajó a Argentina para entrevistarse con un hombre visiblemente bajo de peso y una salud mermada precisamente por los insecticidas que él ocupaba en la fumigación. La creativa considera que es algo que le espera a México sino se componen las cosas. “Argentina es un país que lleva décadas con soya transgénica, y el uso del glisofato, sus consecuencias, lo vemos con Fabián”, indica.
Otero cuenta que hubo imágenes no ocupadas que muestran el deterioro ambiental, como ver una laguna seca con cocodrilos intentando sobrevivir.
Con el lanzamiento comercial del documental desean llegar a presidencia de la República y retomar el tema.











