¿Realmente somos felices? Esa es la pregunta que plantea el cantante Abel Pintos en “Ibuprofeno”, uno de sus temas más recientes, al comparar la felicidad con un medicamento que alivia síntomas, pero no necesariamente cura.
El argentino que celebra 31 años de carrera en el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México, relaciona este conflicto también con las nuevas tecnologías y redes sociales, que absorben la atención de las personas. “El ibuprofeno, vos te lo tomás, el síntoma desaparece y listo, rápido y a otra cosa mariposa, así es como funcionamos hoy en día en el mundo”, dice.
“Estamos aburridos, ya no nos preguntamos por qué y qué podemos hacer; agarramos el teléfono y ‘scrolleamos’, es lo más rápido, un Tiktok y listo, ya está. Lo peor es que en esa idea de diversión seguimos estando aburridos”, considera el argentino.
Las salidas con amigos se han cambiado por chats grupales, las salidas al cine por streaming o videos virales que pueden mantener a una persona por horas sin noción del tiempo, por lo que Abel propone tomarse un momento para reflexionar sobre la raíz de los malestares.
Alejados de la realidad
“No estamos haciendo lo que realmente nos divierte, nos alejamos cada vez más de la raíz de las cosas. Si estamos angustiados o si estamos tristes, vamos al ibuprofeno, a que nos quite esa sensación, pero nunca nos tomamos el tiempo de ver por qué estamos angustiados. No veo mal tomarse el ibuprofeno de vez en cuando, pero veo mejor que cada tanto vayamos a ver por qué las cosas. Ahí están la terapia, el autoconocimiento, la conciencia, la espiritualidad, la conexión con lo real”, apunta.
Para el cantante, las redes sociales, la inteligencia artificial y los dispositivos no son el problema en sí. Él mismo utiliza la IA para investigar y resolver tareas cotidianas, pero de forma consciente, una diferencia que también aplica a consumir un video viral por gusto o como si fuera un ibuprofeno. “Es la conciencia de sí una herramienta está trabajando para vos, o si vos estás funcionando para la herramienta. Si yo estoy distraído con mi teléfono, sin darme cuenta, ahí me parece que ese tiempo y esa experiencia de vida se está pasando de largo”, reflexiona.












