Por iniciativa de la cronista Sara Isabel Martínez Rincón, una plaza comercial al poniente de Tuxtla Gutiérrez abrió una sala de lectura con la intención de acercar los libros a la sociedad.
Para hacer esto posible, la cronista se coordinó con los trabajadores de la plaza, quienes apoyaron la idea de tener un lugar donde se presten los libros para los clientes. Posteriormente, Sara se acercó al Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas con la intención de que la dotaran de libros para dicha sala, que se suma a las ya existentes en la capital.
En charla con Sara Isabel, expuso que se siente muy feliz de llevar los libros al pueblo, porque esta es una actividad muy importante para ella, ya que de ese modo fomenta la cultura en el estado.
Indicó que todo nació a partir de su proyecto “Compartiendo lecturas en el mercado”, que se ha consolidado gracias al apoyo que ha recibido de la maestra Victoria Cecilia Flores Pérez, directora del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes (Coneculta) y quien le externó que estas salas de lectura no deberían quedarse en los mercados sino que también tendrían que estar en otros espacios de ciudad.
De esta forma, los visitantes podrán acercarse a diversos escritores que han sido publicados por el Coneculta, encontrando una amplia diversidad de géneros que como novela, crónica y poesía. Por su parte el gerente de Relaciones Publicas de Galerías, Carlos Mario Melchor, apuntó que este siempre ha sido un espacio de esparcimiento intelectual, artístico y cultural para todos los chiapanecos. Añadió que este centro se ha convertido en la plaza de todos y que siempre habrá un lugar para los artistas que quieran dar a conocer su quehacer artístico.
En tanto, Ramón Martínez Mancilla, director de Bibliotecas Públicas del Coneculta, mencionó que la dotación de libros es una posibilidad que están desarrollando para que la gente “se tropiece con ellos”. “Queremos que en todas partes la gente pueda tener contacto con los títulos. Estamos conscientes de que este espacio, que ya teníamos focalizado, es muy concurrido, por ello decidimos apoyar la creación de esta sala de lectura”, explicó.
Asimismo, refirió que esta se suma a las ya existentes, como las que hay en el Café de la Mari, la Galería Disner, la Casa Museo de Édgar Sol o el Museo del Café. Ramón pretende que con el paso de los años se vayan sumando las editoriales que tienen las universidades en el estado para ampliar y enriquecer el acervo de estas miniblibliotecas.












