Abril

"Acuérdate de abril, recuerda la limpia palidez de sus mañanas, no sea que el invierno vuelva y el frío te desgarre el alma. Dice la letra de una de las canciones de Amaury Pérez.

Como menciona la canción, las mexicanas deben recordar el 6 abril de 1952 en la Ciudad de México, cuando el candidato presidencial Adolfo Ruiz Cortines hizo la promesa, la cual cumplió, de plasmar en la Constitución el derecho de las mexicanas a votar y ser electas.

El 17 de octubre de 1953 se publicó en el Diario Oficial el nuevo texto del Artículo 34 Constitucional: ""Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir"".

Así, indirectamente, en 1953 se reconoce el derecho al sufragio femenino gracias a la organización y participación de las mujeres en los foros feministas demandando derechos ciudadanos, sólo que ese avance no se materializó sino hasta por lo menos dos décadas después, debido a que en la mayoría de los casos seguían siendo los hombres quienes decidían lo que sus esposas, hijas o hermanas debían hacer.

También en abril, pero de 1966, a los 91 años, falleció la guerrerense Benita Galeana, quien desde niña y a lo largo de su vida conoció la pobreza junto con la violencia. En el partido lo mismo que en el cabaret, conoció el machismo, el maltrato y la explotación de las mujeres por los hombres. Esa experiencia la hace pensar que, para que las mujeres superaran su posición subordinada, necesitaban educarse y participar en la vida pública. El feminismo nunca llegó a convencerla, pues lo veía como una corriente que contraponía a las mujeres frente a los hombres. Adicionalmente, Benita y el Partido Comunista Mexicano (PCM) veían el feminismo como una táctica burguesa que distraía a las mujeres de sus tareas fundamentales: la liberación de las campesinas y las obreras de la opresión y explotación, no como género, sino como clase social.

Aprendió a leer y escribir cuando tenía 29 años. Se casó con el periodista y escritor Mario Gill, también miembro del PCM, y con quien decide adoptar seis niñas indígenas para darles educación y formación. Al desintegrarse el PCM, Benita se adhirió al Partido Socialista Único de México (PSUM) y estuvo postulada para un cargo público en Cuautla, Morelos. En su larga carrera política y combativa, conoció a personajes como José Revueltas, David A. Siqueiros, Elena Poniatowska, Valentín Campa, Raúl Anguiano y Fidel Castro, entre otros.

Las mujeres organizadas que han luchado por procesos de cambio y políticas públicas están convencidas de que no sólo hay que defender lo logrado, sino que deben contribuir a mejorarlas, fortalecerlas; y en ello las mujeres con cargos legislativos y ejecutivos tienen mucho que hacer, con el apoyo de redes feministas nacionales, grupos de base, redes de mujeres municipalistas, entre otras.

Hoy en día faltan muchos eslabones por superar, como el hecho de que los partidos políticos cumplan con el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en su Artículo 22 Transitorio, que indica que las candidaturas no deben exceder el 70 por ciento para un mismo género.

"