"México * Agencias. Influidos por el movimiento Estridentista y en contra de ""la fayuca conceptual"", como llamó Rubén Valencia a las ideas importadas del extranjero, el No-Grupo destaca en la historia del arte mexicano del siglo XX por generar estrategias de comunicación participativa con los públicos en cada uno de sus Montajes de Momentos Plásticos, término que utilizaba Maris Bustamante para nombrar lo que hoy se conoce como performances.
La historia de este singular colectivo, hoy puede ser conocida por las nuevas generaciones a través de ""No-Grupo: un zangoloteo al corsé artístico"", una revisión de las contribuciones que realizaron sus integrantes, presentada por el Museo de Arte Moderno (MAM). Se trata de la primera exposición que se hace en México con el propósito de revalorar el trabajo de este colectivo que se mantuvo activo entre 1977 y 1983.
La muestra comprende cerca de 300 piezas, entre documentos, registros visuales de acciones y obras, así como numerosos gráficos que representan mapas conceptuales, líneas de tiempo e información que proporciona una mirada más objetiva y didáctica de los procesos y propuestas artísticas de finales del siglo XX.
El No-Grupo planteó acciones desmitificadoras e irónicas a través de performances, instalaciones, arte correo, fotografía, cine, video, documentación y cartel político. A decir de sus integrantes, ""se desempeñó como un taller de crítica, de actitudes y posiciones"" y ""se diferenció de los otros grupos de la época en que cada integrante se manifestaba con propuestas personales y las integraba al grupo... no como la idea teatral de representar todos una misma obra... aquí cada uno era autónomo"".
En la fundación del No-Grupo fue importante la participación de los artistas Andrea di Castro, Hersúa, Sandra Isabel Llano, Katya Mandoki, Roberto Realh de León y Susana Sierra; no obstante que éstos dejaron de formar parte al poco tiempo. La permanencia del No-Grupo contó con Maris Bustamante (dueña de la patente del taco), Melquíades Herrera, Alfredo Núñez y Rubén Valencia, quienes dieron forma a la producción del No-Grupo durante sus seis años de acción y aún disuelto, continuaron parte de la postura que los caracterizó como agrupación.
La producción del No-Grupo se caracterizó por su postura ácida ante la escena oficial, el humor y la defensa de los no-objetualismos, lo que los llevó a distinguirse de la mayoría de las estrategias colaborativas o grupales de ese periodo. El colectivo se mantuvo reunido durante seis años y llegó a participar en proyectos fuera de México en las ciudades de París, Medellín, Los Ángeles y Sao Paulo.
El No-Grupo realizó diversos Montajes de Momentos Plásticos para criticar abiertamente el letargo que durante los años setenta imperó en algunas de las estructuras artísticas, para los que realizó objetos heterogéneos que repartía entre el público que tenía la posibilidad de utilizarlos e intervenir durante las acciones.
El No-Grupo se opuso a la idea de ""celebridad"" del artista. Sus miembros realizaron obras que apuntaban a la desmitificación de los productores culturales, como cuando tomaron como pretexto a los artistas plásticos Gunther Gerzso y José Luis Cuevas. También se resistían a la importación de estilos, corrientes y conceptos provenientes de epicentros culturales.
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