El empresario, coleccionista, bibliófilo y poeta Santiago Vivanco es el propietario de las más de 600 piezas que integran el fondo documental del poeta Pablo Neruda, que saldrá a subasta el 19 de marzo en Barcelona, en un único lote y con una puja inicial de 650 mil euros, lo que equivale a poco más de 14 millones de pesos. Hace ya 25 años que Vivanco inició una apasionada y sistemática búsqueda, en Europa y América, del legado y archivo personal de Neruda hasta reunir un excepcional fondo documental de la obra y vida del bardo chileno, que obtuvo el Nobel de Literatura en 1971.
Entre las piezas que se subastarán hay poemas del escritor chileno, documentos manuscritos y mecanografiados, primeras ediciones y posteriores con dedicatoria y en algunos casos autografiadas, además de fotos, cartas e incluso vinilos en los que afloran figuras literarias y artísticas de la época, como los muralistas mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, o escritores como Gabriel García Márquez, Miguel Ángel Asturias y Vicente Aleixandre.
En entrevista, el coleccionista español reconoce que, concluido el ciclo, y tras un esfuerzo económico enorme, ha llegado el momento de que el archivo, en el que trascienden algunas de las preferencias y vivencias más desconocidas del poeta chileno, pase a otras manos. Mejor que sean públicas, dice sin titubear.
¿Qué lo movió a recopilar pertenencias íntimas del legado de Neruda?
El espíritu de coleccionista lo tengo desde pequeño; a los cuatro años mis padres me llevaban a ver anticuarios y librerías antiguas. Yo me empecé a interesar por Neruda cuando escribía poesía y quise enviarle una a mi novia. Empecé a buscar poemas de amor y me topé con Neruda, que tiene algo peculiar, ya que mientras los poetas suelen hablar del desamor, él habla del amor en su momento cumbre, cuando lo estás disfrutando. Acabé capturado por la gran personalidad de Neruda y su compleja trayectoria, por su intensidad existencial.
¿Había alguna faceta del Nobel que le llamara más la atención?
Más allá de las primeras ediciones, lo que me gustaba era su persona. Y comencé a buscar correspondencia, fotos, cartas de él con otros escritores o familiares donde realmente se hablaba de cómo vivía y sentía Neruda. Y de ahí que en el archivo haya dedicatorias de sus ejemplares a Gabriel García Márquez, Miguel Ángel Asturias, Vicente Aleixandre o Miguel Hernández. Tenía enemigos, pero tenía muchos más amigos.
¿Cuáles son las piezas más interesantes del fondo?
Por su rareza, porque no existen en el mercado y porque cualquier coleccionista estaría loco por tenerlas, yo destacaría Caballo Verde para la poesía, una revista que dirigió Neruda en España y que yo tengo completa, pero que nadie más tiene, ni siquiera la Fundación Pablo Neruda o la Biblioteca Nacional de Chile. También destacaría Los versos del capitán, una primera edición en Nápoles, en la que no aparecía la autoría de Pablo Neruda. Es un libro que no hay manera de conseguir. También “Canción de la fiesta”, el primer poema que publicó.
A lo largo de 25 años, el coleccionista español logró reunir 23 poemas y 164 documentos, manuscritos y mecanografiados, 91 primeras ediciones y 48 ediciones posteriores, con dedicatoria y en algunos casos autografiadas. Además el legado contiene fotos, algunas de la infancia del escritor, cartas e incluso vinilos que hablan de sus experiencias amorosas, literarias, familiares y existenciales.
Aparecen Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Picasso, Joan Miró, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre, Violeta Parra, Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez, el presidente de Chile Salvador Allende o la actriz Margarita Xirgu en piezas pertenecientes a Neruda con sus autógrafos, o solo son evocados en las dedicatorias y cartas del poeta.
¿Qué piezas están relacionadas con México y, concretamente, con Rivera y Siqueiros?
La gran obra de Pablo Neruda es Canto General, por la cual sobre todo recibe el Premio Nobel de Literatura en 1971. Un canto a toda América, una epopeya. Esa gran obra surge en México, donde llega por primera vez en 1940. Regresa al país 10 años más tarde para conocer a Rivera y Siqueiros, y también a Frida Kahlo, con quien aparece en el archivo en una fotografía. Algunos de estos grandes artistas mexicanos quieren participar en esa obra monumental, por lo que la gran edición de Canto General (México, D.F. Océano, 1950) está firmada por Rivera y Siqueiros. Cada uno, a pesar de su rivalidad, hacen las guardas de principio y final del libro.












