La estrella de Keeping up with the Kardashians llevó las transparencias al máximo durante su salida a comer sushi en Calabasas, California, al usar un vestido de plástico que dejaba no solo sus senos al descubierto, sino también su ropa interior de seda. La empresaria complementó su revelador atuendo con una gabardina —que evitó que hubiera un accidente— y unas sandalias Yeezy.
Hace tan solo un par de días, Kim también optó por un look demasiado atrevido al usar un sostén Gucci junto con pantalones de terciopelo y saco negro.
Los paparazzi y la prensa no dejaron de hablar del modelito de la millonaria. Y es que hace tan solo unas semanas fue fuertemente criticada por editar sus fotografías en Instagram. A partir de entonces, ella aclaró que no era Photoshop y comenzó a ejercitarse y a seguir la dieta Atkins para mostrar más su figura.












