Acaparan libros de filosofía del sello Gredos

La mayoría se ofrece en 100 o 150 pesos por arriba de su precio de portada, pero hay casos donde por un ejemplar se han pagado más de 300 o incluso 450 pesos. No se trata de productos de la canasta básica, pero aprovechando el éxito de los títulos, los reetiquetan para luego venderlos más caros.

Adriana Sámano vive en Culiacán, Sinaloa. Hace dos meses, cuenta a Excélsior, pagó 450 por un título de Gredos que le enviaron hasta su ciudad. “Fue uno de los números más codiciados, mi proveedor de costumbre no pudo conseguírmelo y me dejé llevar por la histeria colectiva”, narra.

Como ella, coleccionistas de otras ciudades están pagando por los libros de autores como Aristóteles, Platón, Nietzsche, San Agustín, Descartes o Wittgenstein, mucho más del precio de caja de 169.90 pesos, como se ofrecen en los puestos de periódicos.

El lugar favorito para la especulación de los ejemplares es internet, principalmente en sitios como Mercado Libre, donde los ejemplares van de 250 a 550 pesos por un título de Carlos Marx o 450 por uno de Nietzsche.

El furor ha provocado incluso el surgimiento de grupos especiales de la red social Facebook en donde se subastan los ejemplares, se intercambian y se venden títulos a un precio mayor que el de su etiqueta, e incluso se elaboran “memes” que se burlan del esnobismo de los coleccionistas.

Pero resulta que, en ocasiones, son los propios voceadores los que niegan los ejemplares y ofrecen algunos títulos a un precio mayor, como reconoce Adolfo Rodríguez, director en México del sello RBA, quien trajo a México en 2015 el primer tiraje de ese éxito editorial.

“En la colonia Condesa, cerca de un hospital, en un puesto de periódicos la gente los compra; cuando el voceador ya no tiene que vender se va a un local cerrado, compra los libros al precio de caja y llega y lo vende al doble; gana más del doble del precio al que se lo dan. Esta parte del acaparamiento y de la oferta y la demanda se da”, dice.

El editor explica que existen suficientes ejemplares para atender la demanda, pero que necesariamente debe atenderse un patrón de distribución para asegurar que lleguen a todos los coleccionistas.

La colección Grandes Pensadores inició en México como un experimento editorial. En 2015, RBA decidió traer a México un “sobrante” del coleccionable que se vendió en España. “Creímos que había un público pequeño en México para este tipo de libros, no sabíamos que iba ser tan impactante como lo ha sido”, sostiene Rodríguez.