Adiós a la genialidad de Friedeberg

Considerado el artista más importante del siglo XXI, creó un lenguaje visual único. Cortesía
Considerado el artista más importante del siglo XXI, creó un lenguaje visual único. Cortesía

“En general, mi espíritu se inclina hacia lo absurdo, hecho posiblemente derivado del surrealismo y de la complicada, absurda y ridícula inutilidad de la vida”, así se autodescribió el artista, diseñador y arquitecto Pedro Friedeberg en su autobiografía. El artista contemporáneo considerado el más importante del siglo XXI, que creó un universo único por lo imaginativo y el lenguaje visual, murió a los 90 años, en su casa de San Miguel de Allende, Guanajuato, tal como informó su familia, sin precisar las causas del deceso.

Esa frase que es el corazón de De vacaciones por la vida. Memorias no autorizadas del pintor Pedro Friedeberg deja constancia de su gran sentido del humor y de la manera en que asumió la vida y desde la que creo una obra extraordinaria. “Pedro murió rodeado de su familia, con mucho amor y lleno de paz. Su familia se siente profundamente agradecida de haber podido compartir con él todo este tiempo. Su obra y su espíritu creativo dejan un legado inmenso”, fue el mensaje publicado por la familia del artista a través de las redes sociales del estudio que lleva el nombre de Pedro Friedeberg y que dirigen sus hijos. Un estudio que ha hecho un trabajo incesante a favor de su obra artística.

Legado

Famoso por su arte con figuras geométricas, arte surrealista, con elementos pop art y su icónica mano-silla, Friedeberg nació el 11 de enero de 1936 en Florencia, Italia. Se mudó a México a causa del estallido de la Segunda Guerra Mundial y fue en México donde desarrolló una obra, cuyo estilo se vinculó al surrealismo.

¿Friedeberg va más allá del surrealismo?, se le pregunta a la editora Déborah Holtz, que en 2023 publicó el libro titulado Pedro Friedeberg, una obra de 484 páginas que reúne el trabajo creativo de este genio del arte y del diseño en México, a quien califican como el artista contemporáneo más importante de México. “Pedro escapa a toda taxonomía. Tratar de encasillar a Pedro como un surrealista, pues no. Tratar de encasillar a Pedro como una pintura Up o Pop, es encasillar su obra dentro de un movimiento. Lo increíble de su obra es que escapa a todo eso. Por más que lo encasillemos, eso no define lo que él hizo. Él hacía lo que quería y como quería”, afirma Holtz.

Señala que los títulos de sus obras son emblema del gran sentido del humor y su gran capacidad de crear y al hacerlo, divertirse. “Pedro siempre tuvo distancia con respecto a todo y esa distancia le dio una libertad tanto de cánones como de escuelas, como de metodologías y yo creo que eso es una genialidad tanto de la personalidad de Pedro, que muchos atesoramos, como de su obra”, afirma la editora que sostuvo con Friedeberg un trabajo cercano de 25 años.