"Sara Regalado * CP. El pueblo chiapacorceño despidió a una de sus hijas predilectas, Mercedes Camacho, quien es reconocida como la primera mujer periodista de Chiapas, fundadora de la emblemática revista ""Amanecer"", la cual reunió las plumas y artes de personajes como Armando Duvallier, Eliseo Mellanes Castellanos y Franco Lázaro, entre otros.
Justamente hace un año, cuando Camacho recibió un homenaje por sus 65 años de trayectoria en el mundo de la literatura y el periodismo cultural, por parte del Instituto Municipal de la Mujer, en la sala ""Tuxtla"" del Archivo General del Estado, este periódico publicó una de las últimas entrevistas que se le hicieron a la también escritora y poeta. ""A mis 80 años, ya estoy dando mis últimas vueltecitas"", dijo aquella vez, y ahora, a unos cuantos días de cumplir los 81, la intelectual falleció en la casa que descansa a orillas del río Grijalva.
Fue en el año de 1948 cuando salió el primer número de la revista ""Amanecer"". Mercedes Camacho decía que no sólo tuvo que luchar contra la apatía o inseguridad de otras mujeres al escribir o publicar en una revista independiente, sino también contra las críticas de gente con ideas retrógradas y conservadoras, según las cuales una mujer no servía para la tinta.
Después de diez números con los que la editora logró sostener la revista, se quedó prendida del periodismo y siguió colaborando para periódicos nacionales como ""Novedades"", ""La Semana Ilustrada"" y ""El Nacional"",.
Su perspicacia y humor fueron reconocidos a nivel local con la columna que por varios años publicó, ""Sí, sí cómo no"", en la que criticaba deficiencias de las distintas dependencias de gobierno a niveles municipal y estatal.
Ya casada con el ministro de la corte Ángel Suárez Torres, doña Mercedes Camacho dejó definitivamente el periodismo y se olvidó un poco de la literatura; pero más tarde pudo publicar su primera novela, ""La orquídea"", y su primer libro de cuentos, ""El muñeco de trapo"".
Mercedes Camacho vivió los últimos años de su vida en Chiapa de Corzo, en una casa que, después de la muerte de su marido, le quedó enorme, como ella misma comentaba. Justamente el duelo de doña Mercedes la orilló a escribir ""Sola con mi soledad"", obra en la que plasma el dolor, el coraje, el reclamo hacia Dios y hacia su propio esposo, hacia la vida misma, la tristeza y la sensación de estar, evidentemente, sola.
Como ella misma aseguró en su momento, esta obra fue más bien un paliativo para desahogar el remolino de emociones que la invadieron con la muerte de su esposo. Ahora, este duelo que le duró tantos años, ha sido sepultado, pues llegó la hora de reunirse con su eterno amor y observar desde lejos los beneficios que su legado dejó al mundo.
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