Adiós al “francotirador de la pluma”

El legendario editor Jesús Anaya Rosique forjó una trayectoria de 56 años en la industria editorial. Cortesía
El legendario editor Jesús Anaya Rosique forjó una trayectoria de 56 años en la industria editorial. Cortesía

Editor, traductor y catedrático Jesús Anaya Rosique (1946-2024), quien gracias a su pasión por los libros logró pasar de la clandestinidad de la lucha armada y el exilio a la investigación y a la academia, murió a los 78 años.

“El 24 de diciembre, a las 16:00 horas, falleció mi querido hermano Jesús Anaya Rosique, editor, maestro, creador de la maestría de edición en la Universidad de Guadalajara, trascendió en su vida... Hasta luego”, informó Francisco José Anaya Rosique en su cuenta de X.

La letra impresa, en libros, periódicos o revistas, fue el caldo de cultivo en el que navegó el ensayista durante 56 años en la industria editorial desde diversos frentes: corrector, investigador, vendedor y editor.

Dos pasiones lo guiaron: la búsqueda de la justicia y de la cultura, a las que sucumbió sin límites y experimentó de manera intensa. Tras la matanza estudiantil de Tlatelolco en 1968, se integró a “un grupo subterráneo paralelo a este movimiento que se preparaba para la lucha armada” y abandonó el país, confesó en una entrevista que dio en 2018.

Antes de reencontrarse en 1975 con el mundo editorial en Italia, Anaya secuestró un avión en 1969, estuvo en Cuba en campos de trabajo, vivió unos meses en las montañas de Venezuela, regresó a México y fue apresado en 1972 y encarcelado 18 meses en Lecumberri, hasta que obtuvo una libertad negociada. “Fue una persona estupenda y generosa que supo formar a generaciones de nuevos editores. Su vida, incluido el episodio en que desvió un avión, más su paso por las editoriales italianas y la creación de la maestría en edición, está buscando quién la escriba”, comentó en redes el escritor y editor Martín Solares.

“Corrector de editores, francotirador de la pluma, ladrón de aviones, traductor de ideas y autor de lo mejor de la industria editorial mexicana, Anaya Rosique fue uno de los nuestros. Miembro clave del santoral laico de quienes nos dedicamos al libro”, apuntó en X Ezra Alcázar, promotor del Fondo de Cultura Económica, sello en el que Anaya trabajaba como editor.