El día que filmó el videoclip de “Cumbia sobre el río” en el barrio bravo de La Campana en Monterrey, Nuevo León, Celso Piña tranquilizaba a los vecinos con segundos de acordeón.
Eso recuerda David Ruiz, “Letxe”, realizador de la producción que contabiliza millones de vistas en Youtube, repartidas en cuentas no oficiales. “Recuerdo íbamos caminando por el barrio que estaba bravo y la gente salía a ver qué hacíamos ahí y Celso los calmaba, se tomaba el tiempo por 30 segundos para tocarles el acordeón. Le decían ‘¿qué onda, mi Celso?, ¡tócate una!’, y tocaba algo y les decía que estaba trabajando, que luego las tocaba completas”, narra.
“Letxe” considera que al músico nunca se le subió la fama, siendo siempre amigable y ameno. Y daba el apoyo a jóvenes. “Ese video lo filmamos en La Campana, de donde él era; la grabación la recuerdo súper padre, era el inicio de mi carrera, él confiaba tanto en su productor, como en la música y a mí me dejaba ser; era una persona creativa y se involucraba, daba sus puntos de vista, pero siempre respetuoso”, recuerda.
Ruiz ha dirigido videos de, entre otros, Alejandra Guzmán, Ha-Ash, Alejandro Fernández, Miguel Bosé e Intocable. Su ópera prima fue La última muerte con Kuno Becker.
Participación en el cine
Porque no le gustaba el uso del playback, Celso Piña batallaba para aceptar las invitaciones que le hacían para participar en cine. Pero en 2006 el realizador René Villarreal lo convenció para aparecer en su ópera prima, Cumbia callera, y además tocar el tema central.
En la cinta que ganó en el festival de Moscú y estuvo en la sección oficial del de Morelia, el músico aceptó estar en la escena final con los protagonistas.
“Fue difícil tenerlo, no era un hombre muy afecto y dado al cine, estaba en su rollo. El obstáculo era que en cine es indispensable el ‘playback’ y bueno, en la película se nota que no lo hace muy bien (risas); él no era un músico de escuela, sino formado en la práctica, pero al final acabé por convencerlo”, cuenta Villarreal.
Existen escenas de Celso caracterizado como jardinero para que fuera final alternativo, pero salieron en la edición. Cumbia callera abordaba la historia de amor de dos jóvenes regiomontanos, sin diálogos de por medio, contando todo a través de la música.
La cinta puede ser vista en la pantalla chica en la TV estadounidense y rusa, en México no ha encontrado ventana tras un lanzamiento pequeño hace más de una década.
Lo recuerdan
Joaquín Cosío trató solamente por un día a Celso Piña, pero suficiente para darse cuenta la calidez humana que despedía el músico regiomontano. Ambos se conocieron durante la grabación del video “Zapata se queda” que lideró Lila Dows.
“Tuve la suerte de que me invitaran y fue una experiencia grata, entre ella, conocerlo: era simpático, afable y muy norteño (risas), divertido y buena persona. Mi amistad no fue más allá de ese video y de ser fanático de su música, lo escuchamos entre amigos, era alguien muy popular y a quien se le debe la invención de un género de mezclar la cumbia con ritmos norteños, lo cual me parece genial, y con ese acordeón que nunca dejó”, recuerda Cosío.
En “Zapata se queda” también participa el histrión Roberto Sosa.
En tratamiento médico
La esposa de Celso Piña, Juanita Ortiz, reveló que desde hace tiempo el músico estaba sometido a un tratamiento médico por un problema cardiaco que padecía y debido al estrés del trabajo se le complicó el cuadro que lo llevó a su deceso.
Ortiz comentó que el “rebelde del acordeón” creía que manteniendo el ritmo laboral se iba a mejorar, pero fue todo lo contrario y pese a que entró por su propio pie al hospital San Vicente, jugando, saludando y tomándose fotos con el personal, el músico ya en consulta se empezó a sentir mal.
Le pidió a su hija Martha Cecilia que le quitara su reloj y le guardara su celular. “Ahorita vengo”, le dijo Celso a su familia sin saber que ya no regresaría. Piña falleció este miércoles por un infarto a las 12:38 horas en el nosocomio de su natal Monterrey, Nuevo León.
Su esposa recordó que incluso antes de salir de la casa “me regañó bien feo” porque se le olvidó el monedero, y ella tuvo que regresar por el dinero. Estando en el hospital se agravó el estado de salud de Piña, y le sobrevino un infarto del que los médicos no lo pudieron salvar, cumpliéndose en cierto modo su augurio de que “algún día me moriré dormido”, comentó Ortiz.
Martha Cecilia Piña Ortiz, hija del cantante y acordeonista de la Ronda Bogotá, advirtió que analizará proceder legalmente contra la persona que tomó y publicó en redes sociales un video donde Piña manda un saludo “desde la mesa del quirófano” del San Vicente, antes de que fuera sometido a una operación de la cual no sobrevivió.
Minutos después de conocerse su deceso, seguidores de su música ataviados con sombreros tipo colombiano acudieron hasta el San Vicente, como Jaime Hernández, un comerciante de mercado sobre ruedas, que llevó una bocina para reproducir la música de Celso, como un sencillo homenaje.
Mostró incluso una playera “que todavía trae su perfume, comadre, ni la lavé”, pues afirmó que hace días en una presentación, se brincó una cerca y le dijo a Piña “camisa por sombrero”, y de inmediato Celso aceptó (“sí, güey”) y se quitó la playera. “Para mí vale oro”, dijo el señor Hernández. Y agregó: “Si no lloro es porque luego van a decir que soy un hipócrita”.











