"México * El Universal. La construcción de un elevador de cristal bajo la cúpula del Monumento a la Revolución no sólo ha generado polémica entre urbanistas que reclaman violación al diseño original de la estructura, también ha desempolvado de la memoria acontecimientos históricos casi desconocidos.
¿Alguien recuerda que esa edificación de cuatro arcos sirvió en la década de los 40 para que intrépidos pilotos aviadores realizaran algunas arriesgadas (e ilegales) proezas de vuelo? ¿Cuáles? Pasar pilotando sus aeronaves a través del monumento donde hoy, con su actual estructura y ubicación, entre altos edificios, sería imposible repetir aquellas hazañas.
Jacobo Fernández Alberdi es el nombre de uno de los osados que, hace siete décadas, arriesgó la vida por amor. Quería impresionar a su novia y pedirle que se casara con él, así que un día la invitó a salir a ""dar una vuelta"".
Ella accedió y, en pocos minutos, quedó sorprendida cuando Fernández Alberdi, de origen español y refugiado en México a consecuencia de la Guerra Civil, la llevó al aeropuerto donde ya tenía listo un avión de dos plazas al que se subieron para sobrevolar la ciudad.
""Al acercarse al monumento a la Revolución todo fue rápido; mi padre cruzó por debajo de él dos veces y un turista que estaba por ahí tomó esta foto que salió publicada en la revista 'Moto Club'"", cuenta Mirenchu A. Fernández, hija del avezado piloto.
Se supo que Fernández Alberdi fue llamado por las autoridades del aeropuerto, quienes le retiraron su licencia. No obstante, hubo tanto revuelo por el suceso que, a petición de varios pilotos, en unos días su licencia le fue devuelta. Poco tiempo después, el intrépido Fernández Alberdi murió cuando tripulaba un avión en el sureste mexicano.
La revista ""Moto Club"" refiere que fue en 1945 cuando Jacobo Fernández Alberdi realizó esta acrobacia. Años antes, en medio de la Guerra Civil, a él se le ubicaba como piloto en el frente Republicano que luchaba contra el bando nacionalista. Jacobo se incorporó a la primera Escuadrilla del Grupo 21 en agosto de 1937. Esta unidad, formada en octubre de 1936 y disuelta en diciembre de 1938, utilizó aviones soviéticos Polikarpov I-16, comúnmente conocidos como ""Moscas"" por su reducido tamaño, rapidez y ligereza y porque los contenedores donde llegaban por barco los aeroplanos decían ""Moskva"", que es como se llama Moscú en ruso.
El especialista Aldo Flores, de la Sociedad Aeronáutica e Historia Latinoamericana, asegura que un piloto con esta experiencia estaría capacitado para hacer ese tipo de hazañas en el aire, y agrega que la nave que pilotaba era la adecuada para realizar la maniobra.
A decir de los conocedores del tema, la fotografía mostrada por la revista ""Moto Club"" revela que la aeronave era de un avión biplano con perfil similar al Stearman, compacto y que volaba hasta 190 kilómetros por hora.
""Las condiciones estaban dadas para esa peripecia; tenía los conocimientos y el avión necesario"", dice Aldo Flores. Es así como las columnas del monumento, que se terminó de construir en 1938, fueron atravesadas por aquel español. Hoy el concepto de arco del monumento ya sólo es historia. Curiosamente, incluso es parte de la fascinante historia de la aviación mexicana que en 2010 cumplió cien años.
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