Ahora puedes clonar a tu mascota

Ahora puedes clonar a tu mascota

Cuando Chai, la gata ragdoll de Kelly Anderson, falleció inesperadamente a los 5 años, ella quedó devastada. No quería adoptar a otro compañero peludo, quería recuperar a Chai. “Era mi alma gemela. Nunca he tenido un animal en mi vida, ni siquiera un ser humano, que me entendiera tan innatamente como ella. Sentí que me habían robado el tiempo que pasé con ella”, asegura. La tendencia de clonar mascotas había surgido recientemente en una conversación con su compañera de piso, por lo que la idea estaba fresca en su mente.

Pasó la noche después de la muerte de Chai investigando frenéticamente las opciones y encontró una empresa de clonación cerca de su casa, en Texas, Estados Unidos. “No sabía nada al respecto, salvo que era posible, así que investigué un montón y descubrí que costaba 25 000 dólares en ese momento”, recuerda. “Pensé ‘es básicamente como comprar un coche’”.

Comenzó el proceso a la mañana siguiente, allá por 2017, gracias a un préstamo personal. (Hoy en día costaría unos 50 000 dólares, pero ella obtuvo un gran descuento cuando la floreciente empresa de clonación esperaba impulsar su negocio). Anderson hizo que le transfirieran parte del ADN de Chai desde la consulta de su veterinario, donde la gata había permanecido congelada durante la noche. Con la ayuda de la tecnología, acabaría surgiendo una nueva versión de su antigua mejor amiga. Ella detalla su viaje en su sitio web Clone Kitty y en las redes sociales.

¿Hasta qué punto el clon se parecería?

La pregunta nos remite al antiguo debate entre naturaleza y crianza: hasta qué punto la herencia genética influye en una persona, en comparación con su experiencia vital. Mientras miles de propietarios de mascotas afligidos recurren a la clonación en un intento por recuperar a sus seres queridos perdidos, los científicos están explorando las diferencias de personalidad entre las mascotas originales y sus clones.

Los resultados de la clonación son un campo en crecimiento, pero muy especializado, y solo se han realizado pequeños experimentos de alcance limitado sobre los rasgos de personalidad; de hecho, ninguno se ha centrado en los gatos clonados y su comportamiento en comparación con sus predecesores originales. Las escasas pruebas disponibles hasta ahora sugieren que la clonación puede copiar algunos aspectos de la personalidad de un animal, pero no todos.

Los rasgos generales del temperamento del animal original, como los niveles de actividad y la sociabilidad, suelen coincidir bastante bien con los de los clones, pero los relacionados con el aprendizaje y los factores ambientales son menos consistentes. Y aunque algunos estudios señalan similitudes de personalidad entre los clones y sus predecesores originales, estos hallazgos suelen ir acompañados de la advertencia de que los animales se criaron en condiciones ambientales similares, lo que también puede haber influido. “Creo que estas empresas de clonación están tratando de comercializar lo que hacen como si se tratara de recrear a la mascota original, y no lo están consiguiendo”, afirma James Serpell, profesor emérito de Ética y Bienestar Animal de la Universidad de Pensilvania.

“Nunca lo conseguirán, porque hay muchos factores que intervienen después de la concepción y que modifican la expresión del ADN original. Se puede comparar con un par de gemelos idénticos: nacen con un ADN idéntico, pero cuando llegan a la edad adulta son personas muy distintas, con personalidades y preferencias diferentes, ya no son realmente idénticos”, añade.

Cómo es el procedimiento

La ciencia ha avanzado mucho desde que se clonó a la oveja Dolly hace casi 30 años. Hoy en día, la clonación de mascotas es cada vez más habitual. El precio de 50 mil dólares es elevado, pero está al alcance de algunas personas adineradas o de aquellas dispuestas a solicitar un préstamo. Celebridades como Paris Hilton, Barbra Streisand y, recientemente, Tom Brady han clonado a sus queridas mascotas.

El procedimiento no es tan sencillo como pasar al animal por una máquina replicadora de ciencia ficción. El proceso consiste en extraer óvulos viables de las trompas de Falopio de la hembra que se va a clonar. “Luego se inyectan hormonas a una madre sustituta, se implanta el óvulo y se espera que se implante correctamente. Desgraciadamente, muchos de estos embriones no se implantan con éxito, por lo que muchos de los perros abortan y algunos de los cachorros que nacen presentan malformaciones y no sobreviven mucho tiempo”, explica Serpell.

Aunque el proceso no suele ser peligroso para la madre sustituta, es probable que resulte desagradable, como pueden atestiguar muchas mujeres que se han sometido a la FIV. Además, un estudio de 2022 reveló que la tasa de éxito solo alcanza el 16 %, aunque al menos una empresa afirma actualmente que es del 80 %.

¿Qué esperar del proceso?

Un clon creado mediante este proceso probablemente se parecerá más a la mascota original que a un miembro aleatorio de la misma especie, tanto en apariencia como en comportamiento. Pero es probable que sus personalidades no coincidan exactamente.

Una línea de evidencia proviene de un estudio de 2025 sobre cerdos miniatura clonados, que descubrió que, si bien algunos rasgos parecen estar relacionados con la genética, otros varían entre los clones, lo que significa que están más determinados por las experiencias de vida.

“Basándonos en los minicerdos, parece que algunos rasgos de personalidad son bastante consistentes entre los clones; por ejemplo, los niveles de actividad, mientras que otros rasgos, como la audacia, no parecen ser muy consistentes dentro de las líneas de clones”, detalló Adam Reddon, coautor del estudio y miembro de la Universidad John Moores de Liverpool, en Inglaterra.