Al fin publican El callado lenguaje de la piedra

Arbey Rivera
Arbey Rivera

Esta semana se realizó la presentación del libro El callado lenguaje de la piedra de Arbey Rivera Utrilla, poemario que fue merecedor del Premio de Poesía Enoch Cancino Casahonda edición 2016, bajo el seudónimo “Elá Belac”.

En entrevista, el autor celebró que al fin se tuviera de manera física el libro, tras varios años de espera por diferentes problemas. La publicación fue gracias a una coedición entre el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta) y Mantis Editores, que dirige el poeta Luis Armenta Malpica. Al respecto, el autor declara que la coedición no fue respaldada al cien por ciento por parte del órgano que dirige Juan Carlos Cal y Mayor Franco.

El autor destaca que el hacer este ejercicio de publicar un libro mediante un convenio, en este caso con Mantis Editores, es que disminuye una problemática constante que tienen los autores chiapanecos, que es la falta de difusión del propio trabajo fuera del estado, ya que a través de este tipo de redes (coediciones) se puede dar a conocer la labor que ellos realizan.

Argumentó que para él era importante publicar este libro con la editorial de Luis Armenta Malpica, ya que esta tiene una importante presencia desde hace 25 años a nivel nacional e incluso fuera del país, por lo que este logro significa para Arbey un paso más hacia sus metas.

Cuestionado sobre si se debe ir dejando a un lado a las instituciones, debido a que hacer algo con ellos requiere mucho papeleo, trámites burocráticos lentos y buenas relaciones, Rivera Utrilla expone que no es momento de separarse de las instituciones sino de exigir que realmente cumplan con su labor, porque son ellos los que pueden abrir estas puertas, los que deberían abrir el camino sin tanto papeleo. “Creo que tienen la infraestructura para poder hacerlo y poder llevar el arte chiapaneco a una mayor dimensión del estado”, señaló.

Sobre la obra merecedora del Premio Estatal de Poesía Enoch Cancino Casahonda, dijo que fue un texto que comenzó a escribirlo en España, en el año 2014, y empezó a trabajarlo sobre la temática de una piedra con pinturas rupestres; sin embargo, fue adquiriendo en Chiapas su propio camino y aparecieron las piedras comunes.

“Todo esto visto metafóricamente con el corazón humano, en una idea de encontrar en la dureza y la persistencia de la piedra todas las actitudes del ser humano. Al final, hacer como que esta dualidad de que las piedras dentro de toda su dureza también tienen cosas luminosas y que los seres humanos deberíamos aprender de ellas para resguardarlo como un tesoro”, explica.

Al preguntarle por qué dos de sus libros tienen temas que hablan de la naturaleza: Las hormigas saben a dónde van y El callado lenguaje de la piedra, apuntó: “Yo siento que estoy rodeado de la naturaleza y soy afortunado por ello. Quizás nunca deje de hablar de la naturaleza porque es parte importante; desde el lugar en el que nací, estuve rodeado de esta maravillosa herencia de mi padre, que era cultivar la tierra, y hay algo ahí que se mantiene. Pero eso no quiere decir que siempre hable de la naturaleza, creo que la búsqueda va también en hablar de lo humano, del hombre, de la mujer, de toda estas cuestiones que repercuten dentro del ser”.