"Sara Regalado * CP. Los trabajadores de la construcción festejaron en calma, este tres de mayo, su día. Como en todos los ámbitos de la sociedad, la contingencia sanitaria en el país provocó que esta celebración fuera totalmente distinta a la de otros anos. ""Festejamos no más con una comida allá en la construcción; estuvo bien, pero no pusimos cruz bendecida"", platicó don Martín, quien ya lleva más de 40 anos en el oficio de la albanilería; comenzó como chalán y, ahora, entre sus logros está el de ser maestro en yeso.
Aunque la celebración de la Santa Cruz ya no es un festejo litúrgico dentro del calendario católico, luego de que fuera suprimida por el Papa Juan XXIII, en México no ha sido abolida, e incluso los mismos sacerdotes siguen bendiciendo la tradicional cruz de madera que se pone en la parte más alta de la obra que se esté construyendo.
Es cierto que en la convivencia de los albaniles a la hora de la comida siempre se da ese ambiente de compadrazgo y companerismo, de cuando uno va por las tortillas y el otro por el chicharrón y ya el otro pone el refresco. Es un evento cotidiano. Sin embargo, ellos saben que el tres de mayo es su día y eso los llena de orgullo; aunque coman en las mismas condiciones que en otras fechas -sentados en cubetas o tabiques, todos formando un círculo- ese día el contratista tiene la obligación de tratarlos como reyes, llevarles de la mejor carne y de la mejor bebida y convivir con ellos, ya no como su jefe, sino como su companero. Es cuando se festeja a todos los inmiscuidos en una construcción, desde los chalanes hasta el propio arquitecto.
Respecto a la connotación religiosa, es tradicional que los obreros lleguen desde la madrugada a la construcción donde será el festejo. Ahí arman la cruz con el material que les ha sobrado, la adornan con flores naturales y la llevan a la iglesia, en donde ya han solicitado una misa. Así, la cruz, los albaniles y sus trabajos son bendecidos.
Sin embargo, el domingo no hubo misa, ni cruz bendita; sólo la reunión entre colegas, los tacos de barbacoa y una que otra ""amarga"" para decir ""salud"". ""El otro ano será, porque pasarlo para otro día no va a ser lo mismo; es el tres de mayo, si no, no. Este ano no nos tocó como se debe, por algo será"", aseveró don Martín.
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