"Sara Regalado * CP. Con taco placero y coca, fanta o una cervecita, los trabajadores dedicados a la construcción celebraron su día, no sin antes poner en lo alto de la construcción en que laboran la Santa Cruz, que se conmemora el 3 de mayo.
Según datos del INEGI, en México hay más de 30 millones de personas dedicadas a la construcción. Ellos son los maestros de las escuadras, cucharas, palas, mezcla, plomo y niveles, y sus labores principales son encuadrar bien cada esquina de la construcción, que los muros resistan cualquier temblor y que el herrero no tenga problema al colocar puertas o protecciones.
""Son cositas que parecen nada, pero son de importancia y hay que tener cuidado al trabajarlas"", comenta Cristóbal Díaz Juárez, que desde hace diez años está dedicado a la albañilería y que, a pesar de que ha sido maestro de obra, se siente igual que un peón a la hora de trabajar.
""Éste es un trabajo humilde, y aunque muchos ya se crecen cuando les toca dirigir y empiezan a tratar mal a las personas, yo prefiero sentirme igual a todos, pero sin perder el control de mi responsabilidad"", agrega.
Entregado a su oficio
Fue por razones de necesidad que Cristóbal comenzó a aprender el oficio de la albañilería, pues dedicado a la música desde hace 20 años, cuando formó una familia se dio cuenta de que necesitaba un trabajo más para salir a delante con los suyos. ""Los dos oficios los aprendí rápido, y fue así porque me gusta hacerlo. También la música me encanta y sigo trabajando en eso"", comenta el también artista, que forma parte de un grupo de música norteña llamado ""Los Insuperables del Norte"".
Crea fama
Aunque éste es un oficio que requiere de mucha concentración y esfuerzo, algunos albañiles interrumpen sus labores por una cuestión que ha logrado que los que se dedican a esto tengan la fama de atrevidos, y una mujer piensa dos veces antes de pasar frente a una construcción a la hora de la comida de los albañiles, pues podría recibir desde chiflidos hasta el típico ""sht sht"" o ""adiooos"".
""Eso sí es cierto, hasta en la iglesia son así; yo trabajé en los muros de la iglesia de San Juan Apóstol y veía cómo les gritaban cosas a las mujeres, hasta que se fueron a quejar con el maestro de obra"", dice Cristóbal. Pero él se descarta de ese ocio, pues afirma: ""Si una muchacha me gusta, yo voy y le hablo. Tanta forma que hay para conquistar y muchos son majaderos y quieren caer bien así con esas palabras. Sin embargo, están cayendo mal"".
Y aunque debe haber varios con la mentalidad de Cristóbal, la lista de piropos no deja de crecer. Aquí algunos de los recolectados, que por lo menos podrían sacar una sonrisa a las aludidas: ""tantas curvas y yo sin frenos"". ""Quién fuera reloj para ser dueño de tu tiempo"". ""¡Tú no caminas, acaricias el pavimento!"". ""¡Quisiera ser bizco para verte doble!"". ""¡Dime cómo te llamas y te pido para el Día de Reyes!"". Y por último: ""¡estás como el queso italiano: ricotta!"". No olvidemos que, a veces con pésimo estilo, algunos albañiles sólo intentan decir lo bella que es la mujer.
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