Porque piensa que las historias de acción están proliferando en México, tanto en cine como televisión, Alejandra Herrera se ha certificado en el uso de armas con un elemento SWAT.
La actriz de Un cuento de pescadores y La diosa del asfalto sabe de lo que habla, pues ella misma actualmente forma parte de la serie Lotería del crimen en donde forma parte de un grupo especializado policiaco e integró Contraataque, el filme que tuvo cerca de 100 millones de visualizaciones en el mundo. “Fui con un SWAT que está certificado por EU y México y fue aprender medidas de seguridad, desde cómo sostener un arma hasta tácticamente cómo disparar, intervenir en los espacios y el trabajo con células, ahora fue con armas largas, pero espero pronto hacer uno con armas cortas”, revela.
Falta de capacitación
Normalmente en producciones donde hay uso de armas el equipo de stunt son los encargados de hacer las coreografías de las escenas de acción y el actor apenas recibe un pequeño entrenamiento para el rodaje. “Creo que el actor debe aprender a hacer cosas desde cero y tomársela en serio. Siento que este género (de acción) en México está proliferando, tomando fuerza y hay que estar preparado”, subraya Herrera.
En Lotería del crimen, cuya quinta temporada estrenó en Azteca 7 el pasado lunes, la actriz interpreta a Gigi, una chica diestra en el uso de tecnología e integrante de Unidad de Investigación Criminal (UNIC), un equipo de detectives especializado en combatir casos especiales en México como un hombre que gusta de poner bombas.
La acción estará en la nueva entrega a la orden del día, aunque cada uno de los miembros estará también pasando por momentos oscuros personales. “Ahora habrá amores y romances y será parte de algo que todas las mujeres vivimos que es una violencia en contra y que no tiene nada que ver (como víctima) con la inteligencia o el nivel de estudios”, adelanta Herrera.
Rodaje
El año pasado Alejandra entró al cine polaco con Capo, dirigida por Robert Kwilman, en el que grupos mafiosos engañan a mujeres latinas ofreciéndoles trabajo y, una vez en el Viejo Continente, las incomunican y ocupan en trabajos forzados.
A la actriz, le tocó ser una migrante mexicana con una posición económica no mala, pero con el deseo de tener una vida mejor, porque cae en esa red. “Espero que pronto llegue a México, a cines o plataformas. Se están haciendo muchas cosas en el mundo, pero hace falta el intercambio cultural, tener mayor apertura”, considera.












