El ya célebre Alfonso Cuarón dejó de lado las superproducciones, los presupuestos millonarios y el “star system” hollywoodense para filmar en México una película intimista bajo un esquema de producción cuasi independiente a la que ha bautizado con el nombre de “Roma”, y cuyo rodaje comenzó esta semana en la colonia Narvarte de la Ciudad de México.
El director de “Gravedad” gritó “¡acción!” en la locación de su octavo largometraje: una casa de dos pisos con fachada en remodelación en cuyos alrededores se vive un ambiente relajado y de bajo perfil, pues la producción no cuenta con ostentosos camiones o costosos cámpers para el talento.
Incluso la producción de Participant Media y del propio Cuarón decidió colocar los servicios de alimentación, vestuario, maquillaje y peinados, en otras casas que se ubican a media o una cuadra de la locación principal, un trayecto que Cuarón prefiere en ocasiones recorrer a pie.
Son pocos los que se percatan de la presencia de la producción y menos aún, los curiosos que se acercan a preguntar qué están filmando todo el equipo tiene estrictamente prohibido dar detalles de la cinta.
El gran ausente en la producción, por lo menos hasta este momento, es su amigo y eterno colaborador: el cinefotógrafo Emmanuel Chivo Lubezki, con quien había realizado algunas pruebas de cámara en Los Ángeles.












