Se dice que las grandes figuras son las personas más sencillas, y Alfonso Cuarón no es la excepción. El cineasta mexicano ha sido nominado seis veces al premio Óscar —el cual ha ganado en dos ocasiones— y no por eso se ha alejado del enfoque y claridad que ha tenido desde que decidió dedicarse al cine.
Si bien el realizador ha sido el responsable de guiones como Y tu mamá también y Niños del hombre, su narrativa se basa en la imagen; su mente crea historias a partir de las cosas que ve... y también reconoce sus limitaciones.
“El proceso es visual. En cuanto yo escribo una narrativa es completamente visual; en ese sentido, sí debo de decir que mis limitaciones narrativas son mis limitaciones visuales, no soy un literato”, señala.
“Mi narrativa tiene que ver con la parte visual y no necesariamente para crear narrativas en donde ya tengo una preconcepción visual de las cosas, pero donde el punto de partida es completamente visual y donde crea una esencia visual que a lo mejor cuando estoy rodando transformo a partir de los estímulos del momento, pero hay una base visual siempre”, compartió Cuarón en entrevista con Excélsior.
Pero para Cuarón, el cine también responde a los riesgos que se toman, las complicidades que se crean, los plomazos que se hacen y, sobre todo, al reconocimiento del lugar que ocupa cada una de las personas del equipo que se forma.
Es así como Alfonso se ha rodeado, desde hace mucho tiempo, de los mejores de la industria, entre ellos Emmanuel “El Chivo” Lubezki, tres veces ganador del Óscar.











