La cantante Ana Torroja se siente agradecida de que sus canciones sean escuchadas por pequeños que no pasan de los diez años, aunque confiesa, entender esto le costó mucho, pues pasó por etapas en las que hubo mucho silencio, en las que sintió que no lograba colocarse en el nivel que quería.
La española que tiene más de 40 años de trayectoria, después de su paso con Mecano en 1979, tuvo que convencerse de no sucumbir ante la presión y la autoexigencia.
Experiencia
Ana comparte que hoy le diría a su yo de aquel entonces, y a cualquier intérprete que empieza su propio camino en la música, que se mantenga firme y confiando en sí mismo. “Que siguiera su camino, aunque pensara que no era el momento, que nadie la quería escuchar, porque no siempre es tu momento, tienes que seguir caminando y de pronto la varita mágica te toca y te dice: ‘Ahora sí’. Pero no tienes que rendirte y tirar la toalla, al final esto es lo que me hace disfrutar”, dice.
Hoy Ana ve que ese fue en parte el precio de ser fiel a sí misma sin caer en lo que el mercado privilegiaba. Sincera, la madrileña comparte que se replanteó si continuaba con su carrera, pasaje que refleja el título de su más reciente disco, Se ha acabado el show, que presenta en el teatro Metropólitan y con el que, dice, prueba que ve una industria más abierta a la diversidad de géneros. “Estamos en un momento en el que en el que hay más diversidad musical, que es necesario e importante; cuando hay mucho de lo mismo deja de ser interesante, es como si te dan de comer todo el día lentejas, al final acabas aburrido”, señala.












