Ángel Burguete Escritor

Me gustaría morir en primavera

en un amanecer con cánticos

de pájaros que anuncien

el despertar de un día

con sol y despejado.



Me gustaría morirme

un día tranquilo y caluroso,

donde el cupular de especies

reafirmen su existencia en el planeta.



Me gustaría morir con la sonrisa

que da por vez primera

la satisfacción del triunfo conquistado

sin vivir nunca más de los recuerdos.



Me gustaría morirme como un sueño

y en mi último suspiro,

pensar en la bondad de mis amores

que derramaron su dulzor contigo.



Me gustaría morirme con los trinos

de esas aves cantoras de mi infancia

y arrullado en el lecho de la aurora

caminar el silencio de la muerte.



Me gustaría morirme sin ser noticia,

solitario, con los míos, en secreto,

y quedar olvidado en mi sepulcro

en aras de un amor que se quedó en el tiempo.





Me enamoré de la vida



Me enamoré de la vida

en las puertas de la muerte,

en las entrañas del dolor,

en el inframundo de la enfermedad.



Me enamoré de la vida

en el extremo exacto de ella,

cuando platicas con tus muertos

cuando te falta la mitad del alma,

cuando tocas muros de esta tierra.



Me enamoré de la vida

cuando nunca me había fijado en ella,

cuando jamás reflexioné su valor,

cuando nunca abracé su existencia.



Me enamoré de la vida

cuando la muerte sin paciencia

me llamaba con ansiedad

para darme el abrazo final.