Los anillos inteligentes comienzan a consolidarse como una alternativa para quienes buscan monitorear parámetros de salud y actividad física sin recurrir a un reloj inteligente. Aunque todavía no igualan todas las funciones de los smartwatches, estos dispositivos han ampliado sus capacidades de medición y destacan por su comodidad y autonomía, según un análisis publicado por El País.
Los llamados “smartrings” incorporan sensores ópticos capaces de registrar variables como la frecuencia cardiaca, la saturación de oxígeno en sangre y la temperatura corporal. Al colocarse en el dedo, una zona con alta concentración de vasos sanguíneos, pueden obtener mediciones continuas relacionadas con la actividad física, el sueño y otros indicadores fisiológicos.
A partir de estos datos, los dispositivos generan métricas sobre la calidad del descanso, los niveles de estrés y la actividad diaria. Algunos modelos también ofrecen indicadores derivados, como índices de recuperación o niveles de energía, destinados a orientar hábitos cotidianos relacionados con el descanso y el ejercicio, señala el diario español.
Algunos equipos
Entre los equipos disponibles en el mercado figura el Circular Ring 2, que, según El País, puede registrar hasta 140 señales biométricas agrupadas en distintas categorías. El dispositivo mide frecuencia cardiaca, variabilidad del ritmo cardiaco, niveles de oxígeno en sangre, temperatura cutánea y frecuencia respiratoria, además de diversos parámetros asociados al sueño y a la actividad física.
La tecnología también incorpora funciones orientadas a segmentos específicos de usuarios. Es el caso del Renpho Lynx, que incluye herramientas para el seguimiento del ciclo menstrual mediante el registro de fechas y síntomas relacionados con la salud femenina. El objetivo es identificar patrones y ofrecer información complementaria sobre el estado general del organismo.
Comodidad y autonomía
Uno de los principales argumentos a favor de los anillos inteligentes es la comodidad. Su tamaño reducido y la ausencia de pantalla permiten utilizarlos de forma permanente, incluso durante el sueño. Esto favorece la recopilación continua de información sin que el usuario deba interactuar constantemente con el dispositivo.
La falta de pantalla también elimina funciones asociadas a notificaciones, mensajes o aplicaciones, lo que reduce las distracciones y convierte al teléfono móvil en el principal centro de consulta de los datos recopilados. Otro aspecto destacado es la duración de la batería.
Mientras muchos relojes inteligentes requieren recargas frecuentes, varios anillos inteligentes pueden funcionar durante días o incluso semanas. Entre ellos figura el Ultrahuman Ring Pro, cuya autonomía puede extenderse hasta 37 días con una sola carga y hasta 45 días con un estuche de carga adicional.
Limitaciones frente al smartwatch
Pese a sus avances, los anillos inteligentes todavía presentan limitaciones frente a los relojes inteligentes. Los smartwatches permiten recibir y responder notificaciones, utilizar sistemas de posicionamiento global (GPS), registrar entrenamientos específicos y ejecutar aplicaciones, funciones que no suelen estar disponibles en los anillos.
La diferencia resulta especialmente relevante para deportistas o usuarios que requieren información en tiempo real durante entrenamientos, recorridos o actividades de alta intensidad. En esos casos, los relojes inteligentes continúan ofreciendo más herramientas de seguimiento y análisis.
Por esa razón, la tendencia actual no apunta necesariamente a la sustitución de un dispositivo por otro. Según el diario, muchos usuarios optan por combinar ambos equipos: el anillo para el monitoreo permanente de la salud y el reloj para la actividad física, las notificaciones y otras funciones interactivas.












