Animar| la raíz del cine

"Fabián Rivera * CP. Es gracias a un defecto natural de la vista, la ""persistencia retineana"", como el cine puede existir. De acuerdo al realizador Miguel Anaya, la suma continua de imágenes (lo cual se produce en fracciones de segundo), hace que ""la animación en cine sea una ilusión"".

Los inicios de la animación y el cine son muy parecidos. La evolución de la cinematografía es producto de una constante experimentación por parte de quienes se aventuraron en este campo, gente aventurada que creyó en sus ideas y apostó -literalmente- todo por ello.

Fue gracias a estos pioneros, a quienes creyeron que seres de tinta o grafito podrían cobrar vida a través del movimiento, como el cine se abrió paso y se instaló en el imaginario colectivo.

Pero fue en las primeras décadas del siglo XX cuando la animación y el cine siguieron rumbos separados. Mientras el cine se planteó captar la vida como tal, la animación tuvo como propósito otorgarla a dibujos, juguetes y demás objetos.

Caricaturas, series animadas tan famosas como las de Mickey Mouse y Bugs Bunny, que son parte de la infancia de varias generaciones, sobrevivieron gracias a la fe y devoción de sus creadores.

Anaya recalcó que tratar de dar vida a objetos inanimados es un asunto más antiguo de lo que parece. Las pinturas rupestres de Altamira (España) son la prueba fehaciente de esto, señaló al mostrar un fragmento de estos murales, donde un pintor anónimo trató de representar el veloz trotar de un bisonte.

De ahí parte la definición etimológica de ""animación"": otorgar un ""alma"", dar vida a algo. En ello recae la importancia de la creación cinematográfica, agregó, pues a pesar de los avances tecnológicos con los que actualmente cuentan los realizadores, ""el mejor serrucho no hace a un carpintero"", dijo, en clara alusión de que la dedicación y el trabajo arduo son parte primordial en todo proceso creativo para entregar lo mejor de uno en cada trabajo realizado.

""Realmente es necesario ser un apasionado del cine, un verdadero adicto"", argumentó Anaya, ante el público que se congregó en el Foro Cultural Desc-Artes.

Estudiantes e interesados se dieron cita en este recinto cultural, la tarde del lunes 3 de octubre, para formar parte del curso-taller de animación stop-motion impartido por Miguel Anaya Borja.

De acuerdo con los expertos, el stop-motion es un ámbito de la creación cinematográfica que consiste en registrar, fotograma por fotograma, imágenes dibujadas, marionetas, siluetas recortadas u otros objetos inanimados, para luego ""simular"" el movimiento de los mismos por medio de la proyección de dicho registro.

La realización de este curso cuenta con el apoyo de la Escuela de Cine de la Universidad de Ciencia y Tecnología ""Descartes"" y de organismos como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que coordinaron la gestión y promoción de este proyecto en la capital chiapaneca, que se efectúa de manera gratuita.

Además de revisar brevemente el desarrollo histórico de la animación cinematográfica, tiene como objetivo dar a los asistentes bases para generar un proyecto de esta naturaleza.

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