El escritor indio-británico Salman Rushdie (Bombay, 1947), apenas subía al escenario para ofrecer una conferencia en el Instituto Chautauqua (Nueva York), cuando Hadi Matar, un joven de 24 años, se lanzó contra él y lo apuñaló.
Rushdie, de 75 años, recibió ayuda médica en el instante porque un doctor que se encontraba en el público corrió para auxiliarlo, mientras agentes de seguridad detuvieron al agresor, originario de Nueva Jersey. El autor de Los hijos de la medianoche —libro que le valió el Premio Booker— fue
trasladado en helicóptero al Hospital Eire, en Pensilvania, según la agencia EFE, y fue sometido a cirugía.
Aunque la policía solo había reportado “al menos” una puñalada en su cuello y abdomen, Andrew Wylie, su agente literario, informó que “no había buenas noticias”. Wylie reveló que el escritor fue conectado a un respirador y no puede hablar. “Salman podría perder un ojo; los nervios de su brazo están muy dañados y su hígado fue apuñalado y dañado”, comentó Wylie al periódico estadounidense The New York Times.
Este es el ataque del que viene huyendo Rushdie desde hace 33 años, cuando se le condenó a muerte con una fatwa, decreto religioso dictado por el ayatolá Ruhollah Jomeiní, líder religioso de Irán, por blasfemias hacia Mahoma en su libro Los versos satánicos (1988), argumentaron lo fundamentalistas. Este decreto fue leído en la radio pública de Teherán el 14 de febrero de 1989. Incluso una organización religiosa semioficial de Irán ofreció una recompensa de 3.3 millones de dólares por su cabeza.
Esta amenaza de muerte obligó al autor a vivir una década escondido en Reino Unido, bajo el nombre de Joseph Anton, mudándose de casa constantemente y sin poder decirle a sus hijos a dónde vivía. Fue a finales de la década de 1990 cuando Rushdie empezó a dejar atrás la vida clandestina y a recuperar su normalidad, pues en 1998 Irán dijo que no apoyaría su asesinato. El escritor vive en Nueva York desde hace casi dos décadas.
“En su vida en Nueva York iba y venía sin ningún protocolo de protección. Ya no tenía que tomar todas las precauciones ni tener quien lo protegiera. No vivía en ese estado de acoso cotidiano”, cuenta Carmen Boullosa, escritora mexicana que reside en Nueva York y amiga de Rushdie, y señala que el autor incluso podía subir al metro con tranquilidad y ya no contaba con guardias de seguridad porque “ya no vivía bajo la sombra del miedo”.
La ganadora del Premio Xavier Villaurrutia estuvo presente en visitas que realizó Rushdie a México, por lo que pudo presenciar los protocolos de seguridad que requerían sus viajes: “Eran protocolos muy rígidos, con supervisión internacional. Después la situación de Salman cambió”, dice Boullosa, y explica que desde hace tiempo el escritor “daba por hecho que esto (la amenaza) era un episodio del pasado”.
“Es una atrocidad, es una señal de cómo la intolerancia, las tensiones globales han crecido de tal manera que es un indicador de un momento difícil y trágico. En este caso, el blanco fue Salman Rushdie, que le ha dado cara a la defensa de la libertad de expresión, la defensa de los géneros literarios que irritan tanto a los tiranos, por la defensa de la disidencia de pensamiento”, afirma la poeta y narradora.
Ante el panorama de polarización y del aumento de discursos de odio a través de las redes sociales, la autora dice no saber si Salman Rushdie había reconsiderado contar con protección nuevamente, pues aclara que no lo ha visto desde que inició la pandemia. El pasado 28 de julio, Salman Rushdie ofreció una conferencia virtual en el marco de Guadalajara Capital Mundial del Libro, en la que una persona entre los asistentes del público le preguntó por las “amenazas renovadas en contra de su persona”.
“Uno tiene que optar por la libertad y escribir desde ahí… La literatura puede crear belleza, alegría y señalar la maldad: las grandes preocupaciones de la vida humana. La literatura nos dice lo que significa ser humano”, dijo Rushdie en lo que es hasta ahora su última participación en México. “He venido en varias ocasiones a la feria y me da gusto volver”, agregó el Caballero de la Orden del Imperio Británico.
En esa misma charla, declaró que en Estados Unidos se viven tiempos peligrosos: “Es peligroso si eres negro, si eres una mujer, si molestas a una persona que posee un armar, porque ahora hay más personas que armas (en el país)”.
El reporte policiaco
Dos horas después del ataque, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, dijo que Salman Rushdie se salvó porque un guardia de seguridad se interpuso entre él y el atacante. La policía ofreció una conferencia de prensa sobre el caso. Informaron que Hadi Matar, el sospechoso, tuvo acceso al Instituto Chautauqua como cualquier otro asistente de la conferencia.
Matar portaba una mochila que fue asegurada por autoridades y también se encontraron dispositivos electrónicos en el recinto. Esas evidencias apenas estaban siendo investigados por el FBI, que también revisó la casa de Matar, en Fairview, Nueva Jersey. Se sabe que el atacante actuó solo, pero se desconoce su motivación. También dijeron desconocer los cargos que enfrentará el joven agresor, reportaron medios estadounidenses.
La conferencia que daría Rushdie sería moderada por Henry Reese, empresario y fundador de City of Asylum en Pittsburg, una fundación que ofrece santuario a escritores exiliados por amenazas de muerte. Reese también es miembro de la junta de la Red Internacional de Ciudades de Refugio, una organización independiente de ciudades y regiones que ofrece refugio a escritores, periodistas y artistas en riesgo de persecución.
El moderador también resultó lesionado en el rostro, pero fue dado de alta este viernes mismo.











