Radicada desde 1964 en Nueva York, Liliana Porter es una de las artistas con mayor presencia en el programa Pacific Standard Time. Su obra se muestra simultáneamente en tres exposiciones en Los Ángeles: “Fotografía en Argentina, 1850-2010: Contradicciones y continuidad”, en el Centro Getty; “Para leer al Pato Pascual: La América Latina de Disney y el Disney de América Latina”, en el MAK Centro para el Arte y la Arquitectura en la Schindler House y en el Complejo de Bellas Artes Luckman de la Universidad Estatal de California; y “Mujeres radicales: arte latinoamericano, 1960-1985”, en el Museo Hammer.
Para Porter el seguir defendiendo la identidad latina es lo que está detrás de proyectos como el PST: LA/LA. “Uno se identifica con la gente de los países latinos. Quizás porque hablamos español, porque tenemos un montón de cosas en común, de historia, una cierta forma de ser”, señala.
Porter presenta en Los Ángeles piezas icónicas creadas en los años 70, como Sin título (autorretrato con cuadrado) donde se dibuja un cuadrado en el rostro y el trazo se extiende, por efecto de la perspectiva, hacia la pared; así como pinturas, fotografías e instalaciones recientes mostrando su trabajo lúdico.
“Cuando uno llega a Estados Unidos como argentina se tiene que llenar un formulario que te clasifica como asiático, caucásico o hispano. Pero el tema es que uno no es hispano, porque vinieron los españoles, nos conquistaron y uno tiene que reivindicar al indígena. Decir que uno es hispano es como rechazar la propia cultura, todo es un problema que no está resuelto y que no está estudiado”, destaca la artista.
“Yo me acuerdo una vez que vinieron a ver mis obras y me dijeron: ‘Tu arte no parece hispanic’. ¿Por qué? ¿Por qué no tiene color y no tiene sandías? Son todos temas a discutir”, agrega.












