Arte chiapaneco| desprotegido

"Fabián Rivera * CP. Música ""new age"" de fondo. Sonidos del mar evocados a través de teclados electrónicos se mezclan con el viento que devora el árbol de bambú. Robertoni pide permiso por un momento, dice que necesita algo muy importante. Se retira y vuelve con una cajetilla de cigarros. ¿Fumas? No, gracias. ""No podría estar sin el cigarro, me hacía falta"", dice.

Entonces prosigue: ""El artista tiene que ser abierto a todas las posibilidades. El artista tiene que ver qué le sirve. No copiar. La creación finalmente es el arte de incidir, de encontrar los vasos comunicantes con otros conocimientos y al unir esos conocimientos, es donde está la creación"".

Aclara que la mejor forma de expresar estos conceptos, en el ámbito de la escultura, está en las manos y el rostro. ""Me llama mucho la atención trabajar en las manos. Los rostros. Son las partes del cuerpo que más cosas pueden expresar. Con eso puedes transmitir emociones. Son dos elementos con los que te puedes conectar mejor"", afirma.

Entonces jalo el timón de la plática, virando hacia el ""Hombre de maíz"", la obra que fue hecha para honrar Villaflores, su pueblo, pensada en el grano milenario, fundamental para los pueblos mesoamericanos y que es uno de los aportes más claros de esta región de Chiapas para todo el estado.

""Pensé en el 'Hombre de maíz' porque de alguna manera simboliza el pueblo de Villaflores. Evoqué las culturas ancestrales, que sabían de la importancia de este cultivo para el hombre. Tanto es así que los antiguos mayas aseguraban que el hombre estaba hecho de maíz"", relata.

La herida está abierta. No es necesario hacer otra pregunta. Robertoni cambia su expresión. Del tono pausado, pacífico con el que veníamos platicando, su voz parece incendiarse, en una extraña mezcla de resignación y coraje por lo que ha sucedido con su obra. No fue necesario decir más. Ahora el escultor retoma el hilo de la conversación.



Artistas, desprotegidos

""El 'Hombre de maíz' es un termómetro que mide el nivel cultural que tenemos. Es un reflejo de la intolerancia, la ignorancia, pues nos permite ver cómo se tratan las obras de arte en el estado. Lo que también es importante sería revisar las leyes que cultura que supuestamente rigen el estado.

""Los legisladores han trabajado sobre el tema del patrimonio cultural, pero ya tiene dos sexenios que no se hace nada por ello. No existe un inventario del patrimonio cultural y eso es grave. Y hay leyes, pero para qué sirven si no se toman en cuenta, es como si no existieran. Creo más bien que es una incapacidad que tiene el gobierno, que no puede con esas leyes.

""Para conocer el patrimonio cultural tiene que haber un inventario, autoridades que lo nombren, tiene que haber un consejo, pero ese consejo no trabaja, por la incapacidad e indiferencia o tal vez ignorancia de algunos servidores públicos. En Coneculta está el departamento de Patrimonio Cultural, pero finalmente ellos no tienen la culpa, porque sus jefes no les dicen dónde hay que trabajar"", añade.

""La primera vez que removieron el 'Hombre de maíz', estaba Marco Antonio Sánchez Daza como director de Patrimonio e Investigación Cultural del Coneculta de Chiapas. Entonces, la primera vez que sucedió eso, me dirigí a ellos, creyendo que ellos podían hacer algo, pero nunca hubo una respuesta clara. No son ellos, finalmente, es todo el engranaje, no hay alguien que proteja las obras.

""Carlos Navarrete, el arqueólogo, Premio Chiapas, dio una conferencia en ese entonces. Él aseguró que en el afán de 'restaurar' iglesias del siglo XVI en Chiapas, se hizo mucho daño a esta infraestructura, lo que habla de que no existe una legislación que respalde su protección.

Si no se mete el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), estamos perdidos. Pero el INAH es de piezas arqueológicas, y del arte contemporáneo ni hablar. Otra cosa es que también hay que revisar qué materiales se pueden considerar dentro del patrimonio cultural. A esa conclusión he llegado"", expresa.



""El problema no es mío, el problema es de todos nosotros, que permitimos que esto suceda. Porque debemos luchar para que esto no suceda, que no se haga daño al patrimonio cultural.

""No hay una razón clara para que retiraran el 'Hombre de maíz'. Lo retiraron y no sé dónde está. Tal vez esté enbodegado, o quién sabe. Lo único cierto es que simboliza el estado del arte y las condiciones en las cuales los artistas desarrollan su trabajo en Chiapas: estamos desprotegidos, no hay garantías de nada, ni siquiera tenemos el respeto de la gente"", señala.

El papel del artista, asegura, no sólo es rendir tributo a sus antepasados, sino también abordar la polémica, ser ""políticamente incorrecto"", ser el eterno rebelde.



Tributo al pasado

""Nunca pensé que me iba a dedicar a la escultura. En la secundaria nos dejaban tareas donde había que modelar. Y hacer esto me llamaba la atención. Fue en la Universidad cuando nació mi vocación por este oficio. Nunca pensé que ahí encontraría la materia de cerámica. En la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM"", añade.

""'Astroarte' tiene influencia prehispánica. Porque los que hicieron arte con el sol fueron los mayas. Sarelly Martínez dijo en su momento que yo, siguiendo el paso de los mayas, había logrado satisfacer mis inquietudes científicas. Y cuando pensé en hacer esta obra, pensé, si yo los mayas pudieron, por qué yo no"", relata.

""Astroarte"" o ""Reflejo de la Tierra"" está albergada en Ciudad Universitaria de la Unicach. En ella se plasman varios meses de estudio, de esta madurando la idea de cómo emular el equinoccio de primavera y de otoño que los mayas plasmaron en sus pirámides.

Un total de seis espejos reflejan el acercamiento del Sol y la Tierra a través de una pared blanca, en el corazón de esta casa de estudios.

El escultor villaflorense llevó a cabo un trabajo de investigación durante año y medio para lograr comprender los instantes en que suceden determinados cambios estacionales distintos en los hemisferios norte y sur.

Tres esculturas con dos espejos cada uno conforman el reflejo de la Tierra. La escultura da la impresión de ser un libro abierto mirando al cielo. La hechura de esta obra, y la consolidación de un afán para rendir tributo a los mayas hacer considerar al escultor a esta su ""obra cumbre"" hasta el momento.



Los otros

El artista Reynaldo Velásquez, que trabaja la madera, y el maestro Rodolfo Disner, que trabaja la cerámica, son dos de los personajes que más llaman la atención de Robertoni.

-¿Cuál es su relación con otros artistas contemporáneos de Chiapas? Y en ete momento baja un poco la mirada, se queda pensativo y lanza con cierto dejo de discreción: ""Pues, es cordial con los compañeros. Es cordial. Bueno (risas), con algunos cordial, con otros no.""

-¿Hay un periodo del arte que le interese más a usted?

""Los griegos y el Renacimiento. Los griegos, la escultura y la arquitectura. Su concepto de belleza sigue predominando. Y del Renacimiento, la arquitectura. Pero sobre todo los griegos, porque su trabajo artístico ha perdurado a pesar del paso del tiempo"".

-¿Y qué piensa del arte contemporáneo? ¿Tiene usted una idea general de las direcciones que va persiguiendo?

""Pues ahorita el arte contemporáneo tiende mucho a lo digital. Yo no comulgo mucho con eso. Yo pienso que hay que meter las manos. Y ahorita los artistas ya no meten las manos. Pero no piensan que quien mete las manos está en ventaja porque pueden hacer el arte más tangible, vital, y eso es lo que ha hecho que el arte perdure, que sea humano.

""En estos tiempos, incluso hay programas que te hacen una escultura. Lo programas y te da el boceto, y puedes hacer el trabajo. Claro, sale un buen dinero, pero ya existe.

-Incluso hay programas que pueden construir poemas.

""¿Ah sí? (risas), esa no me la sabía. Pero no sería raro"".

-Uno pone las palabras y el programa puede construir sonetos.

""Tal vez podrá hacerlo, pero el arte vive de las emociones humanas, y hacer un poema así deja muchas dudas, es algo azaroso, porque bien puede construir algo muy bello, pero con poco sentido. Además de que el sentir del artista queda de lado, y repito, esto es fundamental para el arte"".

Entonces vemos a su hijo, que permanece trabajando a unos metros de nosotros. Es el heredero de su talento, y está por ingresar a la Universidad. Talla con paciencia la misma figura; cambió el reborde de la espalda. Está concentrado. Respira de una manera distinta. Parece no escuchar. Trabaja. ""Le puedes preguntar qué siente cuando está ahí trabajando. El tiempo para él no pasa. No te da ni hambre a veces"", acota Robertoni.

-¿Cuál ha sido su relación con el Estado y con las instituciones, como artista?

""Sí, me compra el Estado. Soy proveedor de alguna manera del Estado. Pero depende mucho de los tiempos políticos. El estado me pide cosas, o les ofrezco el proyecto. Creo que ese es también el papel del artista. El político está metido en los problemas administrativos. No va a estar pensando cómo embellecer la ciudad con la obra de arte. Y eso es lo que yo les digo a muchos. No creas que te van a venir a buscar para que des a conocer tu arte. Tú debes proponer"".

Entonces Robertoni detiene la conversación. Debe retirarse para atender otros asuntos. Nos despedimos, no sin antes preguntar por un mural que está a sus espaldas. Es la dolorosa visión del ""Ora Pro Nobis"". Pero es tema de una nueva plática, que tal vez sea en una mesa de cuatro por cuatro, y no precisamente con un café tibio a mediodía.

"