Arte de lo feo y lo malo

"Sara Regalado * CP. A lo largo de la historia, el humano ha indagado su entorno y a sí mismo, y al mismo tiempo ha utilizado el arte para desembocar todas aquellas impresiones que surgen a partir de lo indagado y del contexto en el que se vive. Y es cierto, de lo que es el humano y de lo que rodea al humano no todo es bello.

Aunque por varios siglos tanto en el arte como en diferentes ámbitos todo estaba enfocado en la vertiente estética en donde todo era perfecto, llegó un punto en que los creadores se sinceraron y comenzaron a poner atención, a estudiar y a hablar sobre lo feo, lo monstruoso, lo grotesco, al punto tal que se convirtió en una vertiente de lo estético. ""Esto se ha venido dando desde los orígenes del arte. Digamos que en el siglo XX se tuvo más conciencia de ello, pero la manifestación de la parte irracional viene desde el arte prehispánico; por ejemplo, en el 'Popol Vuh'"", comenta Antonio Durán, quien se ha dedicado en sus últimos trabajos a investigar y analizar el mal y lo monstruoso.

Actualmente, el especialista, coordinador del Centro de Estudios para el Arte y la Cultura de la Unach, hace un estudio acerca de la concepción del escritor Jorge Luis Borges sobre el mal, y ya ha hecho una revisión de otros autores en torno a esta vertiente.

""Julio Cortázar tiene un libro que se llama 'Bestiario', en donde justamente los animales que aparecen son metáforas de esta parte oscura del hombre; aparece el tigre, por ejemplo, y no es más que una metáfora de la violencia que habita en el interior del ser humano. En su cuento 'Casa tomada' se presentan fuerzas irracionales que irrumpen; la conciencia, la razón, son muy frágiles ante estas fuerzas que alteran el orden y las circunstancias de los protagonistas"".

Durán también habla de Juan José Arreola, escritor mexicano que también tiene un ""Bestiario"", en donde los animales aparecen degradados por el hombre. ""Si bien en algunas literaturas o expresiones estéticas el hombre aparece animalizado, en la obra de Arreola el animal aparece humanizado, es la naturaleza degradada por el hombre"", comenta Durán acerca de esta estética de lo obsceno, término proveniente del latín ""obscenus"", que significa fuera de escena, es decir, lo que no se puede ver.

El hombre incursiona en estos temas de lo feo y de lo obsceno porque, según explica Durán, si queremos conocernos tenemos que indagar en esta vertiente irracional. Se opone a quienes suponen que al indagar en esta parte oscura del humano se corre el riesgo de acostumbrarse a ello. ""Ese miedo es una formulación neurótica. La gente no tiene que buscar lo que ya sabe, tenemos que detenernos y ver las vertientes que no conocemos, por muy atroces que sean, precisamente para dominar, para controlar esta parte siniestra que nos constituye como sociedad y como individuo"", asevera.

Su postura frente a la maldad es clara: ""Creo que esta parte oscura siempre ha sido una característica constante en el humano; el mal no se va a erradicar, el mal irrumpe en todo momento y no podemos quedar pasivos ante el problema del mal, porque terminaría por abrumarnos. Tenemos que luchar a favor de un diálogo, a favor del respeto, de una mejor convivencia entre nosotros, esto también nos indica que estamos vivos"".

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