Si bien Carlos Aguirre (Acapulco, 1948) prefiere mirar al frente, no al pasado, lleva poco más de un año sin crear obra nueva porque está revisando su trabajo de al menos las últimas tres décadas para trazar una lectura retrospectiva de su producción; no cronológica sino temática.
“Sabía que el día que me metiera en esto, sería complicado”, declara más en serio que en broma el artista visual considerado clave en la escena del arte contemporáneo en México desde fines de los años 70, por su influencia en generaciones jóvenes a través de la colaboración con otros creadores y de su actividad docente, principalmente en la UNAM.
Serán cerca de 110 piezas –dibujo, objetos, instalación, video, fotografía y gráfica– las que integren la retrospectiva Zona de Riesgo que se inaugurará el 23 de junio en el Museo de Arte Moderno, bajo la curaduría de Pilar García, quien propuso una revisión a partir de las “inquietudes” sociales y políticas del artista.
“(La retrospectiva) implica una confrontación con amigos viejos que no sabemos si queremos verlos de nuevo o no, pero por otro lado me doy cuenta que trabajé mucho, y me parece que cambié mucho y eso es muy importante, porque una de las características del artista es que hagas cambios, explores en el trabajo, que el cuadro de hace 30 años no se repita”, afirma quien perteneció al grupo Proceso Pentágono.
Es en el lenguaje, el material y la técnica donde Aguirre encuentra una evolución natural de su producción, pero confiesa que toda su obra está marcada por el interés de manifestarse sobre su entorno, y desde la década de los 80 éste ha sido de violencia, crimen, injusticia y abuso de poder; temas predominantes en la muestra.












