"Sara Regalado * CP. la cueva de Santa Marta, ubicada en la zona de la Meseta de Copoya, a unos ocho kilómetros del municipio de Ocozocuautla, se encuentran unas enigmáticas pinturas rupestres. Son misteriosas por el hecho de que no se sabe qué cultura las plasmó, ni de qué fecha son. Lo único que de ellas se conoce es el pigmento con el cual fueron realizadas, que es una tinta con material férreo de color rojo.
Detalles de las pinturas
El primer dibujo se encuentra en un pequeno balcón; la figura consiste en tres puntos, dos colocados justo arriba de una irregularidad en la pared, en la cual descansa el otro punto.
El segundo espacio está conformado por tres pinturas dibujadas también con trazos rojos. La primera consiste en trece puntos, algunos de ellos más irregulares que otros, los cuales tienen una forma imposible de comprender en este tiempo. La segunda, a pocos centímetros de distancia de la primera, está hecha por ocho puntos, los cuales parecen simular un espacio con dos lados y dos puntos en la parte central.
La tercera imagen está conformada por dos puntos que asemejan unos ojos, y dos líneas, una semejando una nariz y la otra a una boca, que en conjunto simulan un rostro.
Podemos saber que estas pinturas fueron hechas por personas que nos preceden, quienes evidentemente no buscaron dejar esta expresión para la posteridad, sino para comunicarse en ese momento con sus semejantes o con sus deidades. Por ello, justo ahora no podemos interpretar lo que estas pinturas significan, como lo explica el arqueólogo Enrique Méndez Torres, quien en el 2003 vio por primera vez estas pinturas: ""Aunque se pueden hacer algunas inferencias, lo que está fallando aquí, sin lugar a dudas, es el código para interpretar, porque lo que el emisor plasmó no lo puede decodificar el actual receptor"".
Lo que en dado caso podría ayudar es saber qué grupo cultural fue el autor, y con esto estudiar los códigos de esa cultura. Pero primero es necesario saber en qué fecha fueron pintados los dibujos, ya que justamente esta zona fue habitada primero por los zoques, luego por los indios Chiapa, en 1486 la ocuparon los mexicas y hay indicios de que tzotziles también vivieron en este lugar. Pudo ser cualquiera de estas culturas o, incluso, algún grupo mucho más antiguo, del que no haya registros.
Sin embargo, tampoco es posible saber de cuándo datan estos dibujos: no hay material arqueológico en la zona que pueda dar algún indicio. En el Canón del Sumidero existen unas pinturas rupestres similares; de éstas se tomaron unas muestras de los pigmentos para determinar la fecha de creación a través del procesamiento ""por asociación de masa espectromagnética"". ""Las pruebas, desgraciadamente, no fueron favorables, ya que los pigmentos férreos con los que fueron elaboradas las pinturas no proporcionan el material suficiente para determinar la temporalidad"", comentó Enrique Méndez. Y si tomamos en cuenta que las pinturas de Copoya tienen aún menos pigmento, ese proceso queda totalmente descartado.
Por asociación estilística tampoco se puede determinar ni la fecha, ni el autor, ni el código, ya que en los alrededores de esta región no se encuadran figuras semejantes de las que se tenga un dato preciso.
No obstante, es importante senalar que son diferentes zonas en las que se han encontrado estos dibujos indescifrables: el Canón del Sumidero, la Cima de las Cotorras, la Cima del Tigre, el Canón del Río la Venta.
Si no se tiene ningún dato acerca de estas pinturas, cómo saber si son auténticas y cuál es su importancia. Según explicó Méndez Torres: ""Se puede inferir que estas pinturas son auténticas y no posteriores a la conquista, por el tipo de pigmento, que es muy similar a otras que ahora sabemos que son de origen prehispánico"".
Por otra parte, aún no teniendo la certeza de los autores de estas pinturas, sabemos que es una expresión palpable de nuestros ancestros, de los antiguos habitantes del espacio que hoy ocupamos. Además, todos los cuestionamientos que quedan en el aire se traducen en una invitación a seguir investigando, descubriendo, armando nuestra historia. Tal como senala nuestro entrevistado: ""Sabemos que esta expresión gráfica fue con la intención de comunicarse y, en efecto, lo logró. Ha logrado comunicarse, sin querer, con nosotros, y de esta manera se le otorga un nuevo significado al mensaje original"".
Una forma de valorarlas, además de seguir investigando, es difundir que existen y explicar la importancia cultural que tienen, ya que el hombre tiende a destruir o a deshacerse de lo que no conoce.
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