"MdR. * CP. La preservación del arte sacro debe ser una responsabilidad compartida por custodios, clérigos, sacristanes, mayordomos, feligresía y autoridades relacionadas con la conservación del patrimonio cultural, afirmó la restauradora Lilia Rivero Weber.
Si cada uno de nosotros cumplimos con nuestra parte y compromiso, enfatizó Rivero, asesora de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del CONACULTA, dejaremos asegurada su existencia para futuras generaciones, pese a que se trata de un legado que está sujeto a riesgos permanentes de deterioro físico por edad, factores climáticos, geológicos y biológicos (plagas) y robo, sobre el que hay que mantener vigilancia constante.
La restauradora insistió en que las labores de protección a los inmuebles y muebles de arte sacro requieren del apoyo directo de las comunidades y personal eclesiástico y asimismo de un conocimiento preciso de las tareas específicas que la conservación necesita.
Este conocimiento implica la historia del inmueble y de los bienes artísticos que se hallan dentro de éste -retablos, pinturas, murales, esculturas, piezas rituales, mobiliario, etc.-, su valor estético e histórico y su ubicación dentro del marco social y religioso en la comunidad; y el reconocimiento de que ""cada miembro de la feligresía es un custodio de estos bienes"", la mayoría de los cuales proviene de la mezcla cultural que se dio durante la Colonia Espanola.
La especialista remitió a los ministros religiosos, al ""Manual de prevención de robo en recintos religiosos"", elaborado en fecha reciente por ocho expertos del INAH, la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural y CONACULTA para ilustrarlos en la forma de proteger sus templos del robo de arte sacro.
En este documento, se advierte que el robo de arte ocupa el segundo lugar después del tráfico de drogas dentro del crimen internacional. En la última década se ha visto un dramático aumento de robo de arte de museos, galerías y colecciones. Lo peor es que al parecer, menos del 10 por ciento de esos objetos es recuperado. De la misma manera este tipo de robos en iglesias se ha incrementado a causa del valor comercial que tienen los bienes en custodia.
La extracción ilegal de objetos artísticos de índole religiosa es propiciada por el carácter muy particular de los recintos confesionales, que tienen las puertas abiertas, carecen de vigilancia y las imágenes están a la mano.
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