Rendir un tributo a la naturaleza y explorar el carácter sagrado de los objetos es la clave de la exposición “Alabanzas”, del artista mexicano Bosco Sodi, que abrirá el próximo martes 7 de febrero en la Galería Hilario Galguera, en el marco de Zona Maco 2023.
“La obra que se mostrará fue concebida durante la pandemia. Quise hacer un homenaje a ese momento de incertidumbre y de poca esperanza, donde se plantea un juego con la palabra alabanza para no tomar solo su connotación sagrada, sino también la parte terrenal del término. Se trata de una alabanza a la vida y al arte, como poder curativo, una alabanza a la parte sagrada de cada ser humano; es una suerte de canto a la vida”, detalló en entrevista con Excélsior.
La muestra incluye una decena de piezas pictóricas y escultóricas, así como un ensamblaje de ocho sacos y tres esferas de barro, cubiertas de una capa dorada, que se mostrarán en la sala mayor de la galería, en la que el artista explora la esencia de la condición humana, reconociendo su vínculo terrenal con lo sagrado.
“Los cuadros que hice durante la pandemia, al estar terminados, quise rasgarlos con una vara, creando una cicatriz en un solo movimiento, lo que representaría esa parte de dañar y sacar las entrañas del cuadro”, apuntó.
Mientras que, en el caso de las esferas, dijo, la intención fue crear piezas con un material primigenio y “trabajar con un material tan sencillo como el barro que, a medida que lo he ido estudiando me he ido enamorando de él, porque es un material que traemos en el ADN”.
El barro, explicó, “ha sido parte de la evolución del ser humano y si tú observas piezas de barro en diferentes museos del mundo podrás ver que la obra es parecida en los inicios, quizá, porque viene de las entrañas del ser humano, de la existencia de lo humano”. Sin embargo, él decidió aplicar una capa de oro a estas creaciones para convertirlas en objetos del deseo que contrastan con el significado de lo puro, de lo sagrado y de las civilizaciones primigenias.
“El tema de las aureolas está en todas las civilizaciones con círculos dorados, tanto en el budismo como en el cristianismo, y eso quise hacer, en el caso de los sacos, a partir de un material tan simple, que también se relaciona con las vestimentas de Cristo, los monjes tibetanos y los franciscanos, entablando un juego con lo sagrado, lo mundano y lo terrestre”, concluyó.











