Arturo Islas ha documentado el proceso para llevarse al elefante cirquero que perteneció a la familia Fuentes Gasca y que en los últimos seis años, luego de la prohibición de animales en los circos, vivió en un espacio en donde, asegura, no tenía una vida digna.
Hoy está en cuarentena esperando su traslado al santuario en el que vivirá. “Es un trabajo de todos, en conjunto, medios de comunicación, la ciencia, las personas que tienen a los animales de esa manera, tienen que empezar a reconsiderar que el único daño que le hacemos es a la sociedad”, apunta.
Para Islas, fue “muy chingón que movimos México por mover a un elefante”. Lamenta las críticas de la familia que lo tenía y la cual seguro que se creó un “circo” alrededor de la liberación. “Yo no aventé lodo sobre la familia, aventé lodo sobre las condiciones en que estaba el animal y que como humanidad no nos podemos permitir eso. No digo que no lo amen y no lo quieran, digo que han normalizado lo que está mal como si estuviera bien. El (Big Boy) ahorita está atendido por profesionales, yo me estoy apurando para podérmelo llevar», comenta.
Islas Allende explica los proyectos que vienen y que incluyen un filme donde se recreará al elefante con animación. “Todos los fondos recaudados de la película y el documental son para él, y la película es cien por ciento digital, no vamos a poner a chambear a Big Boy… El documental es del maltrato que vi, todo lo que pasó, cómo las redes sociales movieron el mundo porque es una noticia internacional y cómo ahora con un teléfono podemos movilizarnos”, agrega.












