asegura ser víctima de persecución política

La actriz Kate del Castillo, quien regresó al país para pasar las fiestas decembrinas con su familia, aseguró que fue víctima de una persecución política que ha dañado su honor, salud y reputación.

Tres años pasaron desde que Kate fue señalada por las autoridades por lavado de dinero y encubrimiento, luego de que se hiciera pública su reunión con el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien en esos momentos se encontraba prófugo, tras escaparse de una prisión de máxima seguridad.

Nerviosa y emocionada, la actriz, quien estuvo acompañada por sus abogados Federico Mery-Sanson, Alejandro Rojas y Humberto Ferro, confesó que aquella reunión fue con el fin de evaluar la posibilidad de producir una película sobre la vida del narcotraficante, algo que actualmente no está en sus planes ni a corto ni a largo plazo, sobre todo, porque ya se estrenaron varias series y películas sobre él. “Desde ese momento y hasta el final del sexenio del gobierno anterior fui víctima de una persecución penal injustificada y, por ende, ilegal por parte del Estado”, comentó.

Entre el actuar arbitrario y actos ilegales hacia su persona, Kate destacó la violación a todos sus derechos, a su condición como mujer y presunción de inocencia. “Fui atacada por el simple hecho de ser mujer cuando a los tres hombres que me acompañaron (a la reunión con ‘El Chapo’) nunca se les investigó”, subrayó.

“El hecho de que la PGR (Procuraduría General de la República) me haya estigmatizado como una delincuente vinculada al crimen organizado, señalando abiertamente que existían indicios de que había yo cometido el delito de lavado de dinero, encubrimiento, entre otros señalamientos difamantes, me causó y me siguen causando, a mí y a mi familia, afectaciones”, destacó.

Por ello, exige una indemnización en términos integrales y justos que asciende a 60 millones de dólares, cifra sustentada en pruebas periciales de daño material y moral.

Al respecto, explicó: “Durante este tiempo me vi seriamente dañada en mi honor, salud y reputación, lo que repercutió en el desarrollo normal de mis actividades profesionales al grado de cancelarme contratos artísticos, cuentas bancarias, así como iniciar autorías fiscales en mi contra, impidiéndome viajar a mi país por miedo a ser detenida ilegalmente por el gobierno de Mexico”.

Asimismo, indicó: “Al día de hoy se tiene una percepción negativa de mi persona al estigmatizarme, entre otras cosas, como si fuera una persona vinculada con grupos del crimen organizado e incluso con nexos sentimentales con los líderes que las encabezan”.