Aunque muchos ansían ser famosos, pocos saben que implica perder ciertas libertades y la intimidad. Salir al cine, ir de compras o de fiesta se vuelve un acto tan mediático, lucrativo y muchas veces instantáneo –gracias a las redes sociales– que varios famosos han optado por ciertas estrategias para arruinarles las fotos a los profesionales que están las 24 horas del día detrás de ellos.
Taylor Swift ha optado por caminar de espaldas, auxiliada por sus guaruras, rumbo a las camionetas que le esperan. Con esta hazaña la cantante hace que los fotógrafos no puedan tomarla de frente.
Daniel Radcliffe es otro que ha arruinado el trabajo de los “paparazzi”. Cuando trabajaba en la obra “Equus" en Londres —en la que se le veía completamente desnudo— decidió utilizar durante dos meses la misma ropa para llegar y salir del teatro.
Los actores Andrew Garfield y Emma Stone, para evitar que sus perseguidores generaran ganancias a sus expensas, decidieron utilizar una serie de pancartas frente a sus caras en las que se leían las distintas asociaciones a las que apoyaban económicamente












