Los ladrones vuelven a atacar un museo en Francia, donde cuadros valiosos desaparecen tras vulnerar medidas de seguridad por delincuentes hábiles, veloces y bien informados. La ola de robos de arte no cesa, y estos recintos parecen convertirse en objetivos vulnerables, con ladrones al estilo “Arsene Lupin” proliferando.
La última víctima fue la residencia histórica del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir en Cagnes-sur-Mer, Costa Azul, transformada en museo en 1960. Dos ladrones irrumpieron al amanecer y sustrajeron cuatro de los doce obras expuestas y otros objetos de valor.
Al activarse las alarmas, huyeron apresuradamente, dejando dos cuadros abandonados en el jardín tras la llegada rápida de la policía y el uso de un perro adiestrado, recientemente incorporado por la policía municipal local.
Banda
El alcalde Bryan Masson, del Rassemblement National, describió a los ladrones como un “minicomando bien equipado y bien informado”, que utilizaron una sierra para cortar los soportes de los cuadros. En solo cinco minutos, el robo se consumó, pero la pérdida se redujo a dos obras: el Retrato de Madame Colonna Romano (1910) y Joven mujer en el pozo (1886).
Las otras dos, Madame Pichon y Coco lisant, fueron recuperadas. Estos eran los cuatro cuadros de mayor valor del museo, con pérdidas inicialmente estimadas en 9 millones de euros, cifra que se mantuvo tras la recuperación parcial.
Este robo ocurre menos de un año después del espectacular atraco en el Museo del Louvre, durante su horario de apertura, cuando ladrones accedieron a la Galería de Apolo a través de un montacargas visible desde el Sena y robaron ocho piezas de las Joyas de la Corona francesa, incluida la diadema de la emperatriz Eugenia, recuperada luego con daños.
En julio pasado, se registraron robos de un collar céltico en un Museo de Chatillon-sur-Seine y de piezas de joyería de alta gama en el Museo Lalique en Wingen-sur-Moder, ambas en el este francés. Ante esta ola de robos, el Ministerio de Cultura recomendó en julio resguardar temporalmente las piezas más valiosas mientras se implementan nuevas medidas de seguridad.
Este último robo se distingue porque los delincuentes se centraron en cuadros, objetos mucho más difíciles de vender en el mercado negro que las joyas robadas en incidentes anteriores.












