Ayudar a los demás es todo un arte

"Fabián Rivera * CP. Lejos del ""mundanal ruido"" y en un espacio céntrico, pero a la vez apartado de la capital, se encuentra un sitio lleno de recuerdos e historias que invitan a todo aquel que lo visita a desear ser parte de este breve universo de cosas que pertenecieron a alguien en alguna etapa de su vida.

Un oasis de objetos que evocan vida y recuerdos, ese es El Desván Bazar (12ª Poniente Sur 463), un peculiar sitio en el que cientos de personas han podido construir un patrimonio propio a partir de cosas de segundo uso.

No es un lugar cualquiera. En este ""desván"" se respiran historias, sobre todo se respira la confianza de un proyecto que surgió a partir de mucho esfuerzo, fe y confianza.

Fue en abril de 1997 cuando Margarita Ruiz Parada, actual propietaria de El Desván, se vio en la necesidad de echar a andar un negocio propio, orillada, entre otras cuestiones, por el desempleo.

Reconoce que esta situación le afectó mucho, y confiesa haber estado a la deriva durante varios meses, hasta que un día como cualquier otro, al sintonizar un canal de televisión española, vio un reportaje que hablaba de un sitio donde las personas podían adquirir cosas de segunda mano, y que este sitio formaba parte de la comunidad donde había comenzado, apoyando a decenas de familias que deseaban construir un patrimonio propio.

Así pues, ""a empujones y estirones"", y con el apoyo incondicional de su familia y su esposo, logró obtener el espacio, así como las condiciones mínimas para iniciar El Desván Bazar, que cuenta hasta hoy día con una amplia cartera de clientes, que más que eso son amigos de este espacio.

Gente de toda edad y condición puede acercarse. Pueden encontrar ropa, muebles, libros, pinturas, y un largo etcétera que supera las expectativas de los visitantes.

""Quien viene al Desván por primera vez, igual y no compra algo en su primera visita. Preguntan por algo que les interesa y poco después regresan por eso. Creo que la clave del éxito para El Desván es la calidez del trato, y sobre todo que buscamos, más que vender, ayudar las personas"", asegura Margarita.

Esto se constata al ver la pared de la oficina en la cual realizamos la entrevista. Una decena de reconocimientos del DIF Municipal, así como de otras instituciones, puede observarse y marca el sello de este sitio que, tal como asegura su propietaria, fomenta ""el arte de ayudar"". ""Nosotros compartirnos lo que tenemos con quienes nos visitan. Somos como una gran familia"", concluye.

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