Bailar es ya un premio: Elisa Carrillo

Elisa Carrillo, primera bailarina del Staatsballet de Berlín, desde 2011. Cortesía
Elisa Carrillo, primera bailarina del Staatsballet de Berlín, desde 2011. Cortesía

La bailarina del Staatsballet de Berlín y codirectora artística de la Compañía Nacional de Danza, Elisa Carrillo (Texcoco, 1981), quien comenzó su carrera muy joven y fue becada a los 16 años para estudiar en la escuela del English National Ballet, en Londres, comparte que siempre soñó con ser primera bailarina, pero nunca se imaginó que sería reconocida con premios como el Benois de la Danse.

En entrevista vía telefónica desde Berlín, Carrillo explica que ha cruzado fronteras para alcanzar sus sueños y el Premio Benois de la Danse ‘‘es un gran reconocimiento; es algo que nunca me imagine que sucediera. Me han pasado tantas cosas bellas en mi carrera y sorpresas que siguen llegando día a día que no me imaginaba de esa manera”.

Desde 2011 Elisa Carrillo fue nombrada primera bailarina del Staatsballet de Berlín y eso le permitió consolidar su carrera al presentarse en los escenarios más importantes del mundo, con bailarines de máximo nivel artístico.

Para la intérprete mexicana ha sido fundamental transmitir emociones y sentimientos en cada una de las obras, por eso el personaje protagónico en la obra Romeo y Julieta del coreógrafo español Nacho Duato, por el que fue galardonada en la categoría de mejor bailarina, es muy significativo.

‘‘Es impresionante interpretar el papel de Julieta; recuerdo que desde muy chica me atrapó esa historia porque es una joven que se enamora y es un gran clásico, así que te puedo decir que casi todas las bailarinas en algún momento de su vida sueñan con interpretar a Julieta.

‘‘Hay varios coreógrafos, diferentes versiones, pero esta tiene un significado para mí porque fue uno de los últimos ballets grandes que Nacho Duato montó para el Staatsballet de Berlín y tenía mucha ilusión de bailarlo”, destacó.

La codirectora de la CND, quien está en la mejor etapa de su carrera con premios como el Benois de la Danse, el Alma de la Danza y el del Festival Internacional Dance Open de San Petersburgo, sostiene que pisar el teatro Bolshoi de Moscú con grandes coreógrafos, directores y bailarines que admira fue una gran experiencia.

‘‘Bailar y haber recibido el Benois de la Danse te juro que todavía no lo puedo creer; simplemente haber sido nominada ya era un premio para mí”, agregó.