Balam Rodrigo, ganador por “nocaut técnico”

Balam Rodrigo, ganador por “nocaut técnico”

Como un “rockstar” posa y voltea a los lados con sus gafas negras de sol. Delante de él está su mochila color negro sobre la mesa. Espera paciente la hora en que le tocará participar junto a Fernando Trejo y Fabián Rivera en la mesa titulada “Premios de literatura”, como parte de la Feria del Libro Humanidades 2018.

Saluda con su característica sonrisa; es simpático, habla con los que se le acercan, no se ha quitado las gafas, está preocupado, ya que estaban a punto de cancelar su participación: horas antes había ocurrido un enfrentamiento entre policías y maestros que mantenían cerrada la autopista San Cristóbal-Tuxtla, pero finalmente pudo pasar, bajó en el 5 de Mayo y pasó a tomar su pozol con cacahuates y mango verde, pues el calor de la capital lo ameritaba.

Nos acercamos para pedirle una entrevista previa al evento. Él nos saluda: “Manito, qué gusto verte”. Usa un lenguaje muy coloquial, pueblerino, y accede a la entrevista, en la que hace un resumen de lo que hablará minutos más adelante.

“Soy Balam Rodrigo, originario de aquí, de Chiapas, de Villa de Comaltitlán”, se presenta, y comenta que va a hablar sobre los libros que ha publicado gracias a los premios literarios. Pero antes explica que él comenzó escribiendo artículos científicos debido a su formación académica, pues comenzó a familiarizarse con la literatura a partir de los 31 años de edad, después de haber estado en la Universidad Autónoma de México, de donde egresó como biólogo, además de formar parte de las fuerzas básicas de los Pumas jugando futbol.

Expone que él vio en los certámenes literarios una forma de no recurrir a pagarle a un editor o pedir favores a un cacique o a algún padrino literario, o formarse para que el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas se dignara a publicarle algún libro.

Además, destaca que a través de las convocatorias tiene la posibilidad de tener lectores especializados y críticos, que puedan valorar su obra y favorecerlo con su voto, aunque sea de manera forzada, porque a ellos les pagan para leer los trabajos postulados.

Por ello siempre ha buscado, en la mayoría de las convocatorias, que se ofrezca la publicación de la obra ganadora, y cuando resulta seleccionado, define a la publicación de la obra como un “nocaut técnico”.

Muchas de las veces esos certámenes son de carácter público e institucional y están obligados a emitirlos, y en consecuencia, a publicar la obra. En muchas de las ocasiones, el trabajo de la edición recae en editoriales que no solo se limitan a publicar el libro sino que además realizan una labor de distribución, por lo que con ello gana más lectores de los que ya tenía, por eso es una publicación “por nocaut”.

Agrega que esa misma obra tendrá más lectores porque, a veces, los mismo escritores que enviaron sus trabajos al mismo concurso deciden comprar la obra para ver quién y por qué ganó.

Premio Aguascalientes

En la mesa en la que también estuvieron Fabián Rivera y Fernando Trejo, el creador de los poemarios Iceberg Negro, Braille para sordos y Libro centroamericano de los muertos, este último con el que obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2018, habló acerca de esa distinción.

Dijo que está contento con el premio porque no era la primera vez que concursaba, además de que se había enterado de que más de una vez había sido finalista de ese certamen.

Mencionó que el primer poeta chiapaneco que ganó este premio considerado entre los más importantes de México fue Juan Bañuelos en 1968; continuó Óscar Oliva en 1971 y después Efraín Bartolomé en el año de 1984, y ahora le toca a él, lo que le resulta muy simbólico por ser el ganador de la edición número 50.

Sobre la obra, dice que es un libro “de poesía testimonial que habla principalmente del éxodo que sufren los migrantes en su paso por México, tras la travesía del río Suchiate y recorriendo México para llegar a los Estados Unidos”.

Expone que este es el segundo libro de una trilogía en la que aborda el tema de los migrantes; el primero fue Marabunta, que ganó el Premio de Poesía Amado Nervo, y el tercero será uno de ensayos.

El poeta Balam Rodrigo estará recibiendo de manos del gobernador de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval, el reconocimiento como el ganador del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2018, a las 18:00 horas de este 4 de mayo en el teatro Morelos.