En Telar Teatro se presentó una pieza que expone los pensamientos más íntimos de una persona dedicada a la prostitución. ¿Qué piensa mientras cede su cuerpo a sus clientes? ¿Qué pasa cuando se enamora pero por su trabajo le es negado entregarse al amor? ¿Qué sucede cuando el enamorado en cuestión descubre la dura realidad de la persona a que dedica sus suspiros?
Bala’na (que en zapoteco quiere decir “la virginidad de la mujer”) es un unipersonal interpretado por Alexis Orozco, en el que detalla la historia de un niño que crece en un pueblo y es hijo de los sirvientes de una casa. Desde pequeño odia el trabajo del campo, por lo que decide apoyar a su madre en su trabajo. Cierta noche, el patrón llega y no hay nadie en la casa, por lo que, de manera consensuada, tienen relaciones hasta que son sorprendidos por la mujer de este, quien echa al niño a la calle.
Ya de joven, va a la ciudad y se hace llamar “Joselyn”. Una noches se encuentra con una persona que es una sexoservidora transexual y decide darle cobijo. Después, se convierte también en sexosevidor transexual y escala niveles hasta llegar a ser el “dueño de la cuadra”. Mientras esto sucede, va hablando de su familia, de cómo saca adelante a sus dos hermanos, quienes no imaginan a lo que se dedica, y de su amor por un joven.
La obra retoma varios elementos propios del Istmo de Tehuantepec, como la cerveza y la vestimenta femenina típica de la región, con una escenografía sencilla. Al inicio, el actor se muestra casi desnudo y luego va usando distintas prendas para contar su historia, hasta llegar a un final dramático.
A través de este monólogo dirigido por Ricardo Ruiz, integrante junto a Alexis de la compañía Dixhaza de Oaxaca, se toca también del tema de las enfermedades de transmisión sexual, utilizando diversas pancartas que dan datos duros sobre esta problemática.
La pieza fue estrenada el 28 de julio del 2017 en el marco de las primeras jornadas Cuerpos y Sexualidades, en Oaxaca, y ahora vive su función número 36 dentro de la gira de alcance nacional que la lleva también a San Cristóbal, Comitán de Domínguez y Tehuantepec.
En palabras de Alexis, el “transhomicidio” es el pretexto para hablar de muchas situaciones que está padeciendo la comunidad en general, desde las enfermedades como el VIH hasta la pérdida de identidad de los jóvenes, ya que la obra también aborda la pérdida de la lengua materna.












