Balún Canán

Balún Canán

El título es el nombre antiguo en lengua tseltal de la ciudad de Comitán y significa “nueve guardianes” o “nueve estrellas”. La novela relata una serie de sucesos cotidianos que tienen lugar en un poblado chiapaneco cercano a Guatemala, Balún Canán.

En medio de la tensión en que coexisten dos mundos opuestos —el del hombre blanco y del indio chontal— se mueven diversos personajes en cuya vida se refleja una lucha dramática y ancestral entre dos razas. Bajo la vívida recreación que hace Castellanos de la vida rural y las costumbres, no podemos dejar de lado el peso real que otorga a la novela el relato autobiográfico que recorre sus páginas.

¿De qué trata?

La novela se divide en tres secciones: la primera y la tercera están narradas en primera persona por una niña, hija de una familia de terratenientes mexicanos en el periodo de la Revolución mexicana. A través de la voz y de los ojos inocentes de la niña (más inocentes en la primera sección que en la tercera) vamos oyendo hablar de las “noticias” que llegan, de los cambios que se avecinan, aunque nunca se use la palabra “revolución” para designarlos. Asistimos también a la tierna relación entre la niña y su nana, una mujer india a la que el resto de los personajes blancos desprecian.

En la segunda sección, que narra la estancia de la familia en su propiedad de nombre Chactajal, para intentar pacificar a los indios y vigilar la cosecha, la voz narradora pasa a ser la de una tercera persona omnisciente, y la visión transita de unos personajes a otros: César, el patriarca de la familia, autoritario y machista; Zoraida, su mujer, cuyo desprecio a los indios es incluso superior al de su marido; Ernesto, sobrino bastardo de la familia, inseguro y envidioso, quien es arrastrado a Chactajal para ejercer de maestro (una profesión que ni desea ni está preparado para cumplir)... y en el otro lado, los indios, capitaneados por Felipe, quien ha aprendido de primera mano en la capital de México lo que significa la revolución y la libertad, y está dispuesto a lograr acabar con las opresiones seculares de los indígenas, y que cuenta, para ello, con el aval y la protección del nuevo gobierno revolucionario de Cárdenas.

En la tercera sección, la familia de terratenientes ha sido expulsada de Chactajal por los indios, y debe volver a Comitán, mientras espera (a lo Kafka o Godot) a que el gobernador se digne recibir a César y escuchar sus reclamaciones. En esta tercera sección volvemos a ver el mundo a través de los ojos de la hija de la familia, y el tema central pasa a ser la perpetuación de la estirpe, amenazada a causa de una maldición que supuestamente se cierne sobre la vida de Mario, el único hijo varón.

Aunque el punto de vista y el núcleo de la narrativa sea la familia de los terratenientes (representación literaria de la familia de la propia escritora), y aunque el contexto histórico de la acción permita vincular Balún Canán con la larga tradición de “novelas de la Revolución mexicana”, también se puede percibir en esta el impulso de la novela indigenista.