Bellamy analiza discurso en la pantalla

El cine como ensayo. Entre lo fílmico y lo literario (UNAM, 2023) fue presentado en la Cineteca Nacional.
El cine como ensayo. Entre lo fílmico y lo literario (UNAM, 2023) fue presentado en la Cineteca Nacional.

Con claras influencias del ensayo literario, el cine-ensayo o ensayo cinematográfico es un subgénero del séptimo arte poco explorado que tiene el objetivo de reflexionar sobre el mundo y crear crítica, a través del cine, sobre la realidad que nos acontece día a día, explica la investigadora Adriana Bellamy.

En este particular género del cine, que no es completamente de ficción ni es documental, predomina el cuestionamiento sobre la propia creación de la imagen, es decir, reflexiona sobre su finalidad y sobre lo que puede aportar a la creación cinematográfica.

Sin embargo, explica Bellamy, el ensayo cinematográfico es un subgénero poco abordado, por ello hay una necesidad de analizar su contenido, forma y criterios de realización. De ahí que su obra El cine como ensayo. Entre lo fílmico y lo literario (UNAM, 2023), se encuentre en medio del cine de ficción, el documental y el experimental.

“El libro es una aventura para tratar de definir al cine-ensayo. Enumero una serie de características, de elementos que nos ayudan a interpretar o percibir cuando se nos presenta un cine-ensayo”, apunta la investigadora —quien además es profesora en la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas—, y asegura que la particularidad del género radica en su montaje de las imágenes fílmicas.

“Lo fundamental en el ensayo cinematográfico es el montaje; es un tipo de montaje en dos sentidos, ya que se montan materiales diversos, imágenes filmadas o encontradas, y también los materiales sonoros, que también pueden ser propios o de archivo”, apunta Bellamy.

La especialista señala que el otro tipo de montaje que sucede en el ensayo fílmico es el discursivo, ya que es necesaria la unión entre el discurso de la película, las imágenes y los sonidos.

“El montaje debe apuntar a lo reflexivo, donde exista un manejo de ciertos conceptos, de ideas sobre el mundo; no son derivas poéticas, debe haber trabajo del pensamiento, por ello el montaje debe apuntar sobre una reflexión profunda sobre algo del mundo”, agrega.

Por la complejidad del tema, apunta Bellamy, el libro hace una relación entre el ensayo literario y el ensayo fílmico, ya que ambos comparten ciertas características. “El cine es un registro, es un arte plurimodal, que juega con varios canales de expresión, pero el ensayo literario trabaja con la palabra escrita, de ahí parte todo”, asegura.

Este subgénero, agrega la autora, ofrece una perspectiva crítica de este género, desde los ejes de investigación de pensadores como Georg Lukács y Theodor Adorno. Asimismo, permite dar un sustento para enfrentar a los mayores exponentes del cine-ensayo, entre los que destacan Jean-Luc Godard, Pier Paolo Pasolini, Chantal Akerman, Orson Welles y Jonas Mekas.

En el libro, la investigadora Adriana Bellamy analiza tres casos de cine-ensayo: Sin sol, de Chris Marker; Imágenes del mundo y la inscripción de la guerra, de Harun Rarocki, y Los cosechadores y yo, de Agnés Varda.

El cine como ensayo. Entre lo fílmico y lo literario fue presentado este martes en la sala 4 de la Cineteca Nacional, por el crítico de cine y colaborador de El Universal Jorge Ayala Blanco, el escritor Praxedis Razo y Adriana Bellamy, la autora.