“Creo en el poder civilizador y sanador del libro en una sociedad violenta, terrible y banal como la nuestra”, afirma el escritor Benito Taibo (1960). “Leer es la más grande de todas las aventuras”.
Por esta razón, este poeta, novelista y promotor de la lectura realiza en su novela más reciente, Cómplices (Planeta), un homenaje al acto de leer y cuenta “cómo el libro toca nuestras vidas, nuestras almas, nos transforma, nos hace ser distintos”.
Parte de la premisa de que hay tantas lecturas como lectores. “Un libro es distinto para todos. Uno como escritor no hace un libro, sino un montón de libros que generan sensaciones distintas.
“La lectura puede ser un acto solitario y ensimismado o múltiple, alborozado y ruidoso. Es un acto de otredad, de posibilidad de encontrarte en el reflejo de la mirada de los otros. Quise que mis lectores dijeran ‘ese que están contando también soy yo’”, dice en entrevista.
El autor que publicó en 1976 sus Siete primeros poemas aclara que “lo primero que soy y lo único que siempre seré es un lector. Por eso, esta vez quise hablar de lectores, porque ellos son mis cómplices, de las diversas maneras de acercarse a la lectura, de cómo ésta te transforma y cómo es vista por los autores de los sucesos”.
Así, los personajes que habitan Cómplices son lectores o están en camino de serlo. “Está el chico a quien obligaron a leer de niño y odia los libros, porque nadie tuvo la sensibilidad para explicarle qué generaba un libro más allá de una tarea escolar”.
“Hablo también desde el punto de vista de una chica, lectora fanática que intenta hallar en la literatura a las heroínas que la ayuden a demostrar que, para celebrar sus 15 años, no necesita hacer dieta y ponerse un vestido que jamás volverá a usar”, explica.
El autor de los poemarios Vivos y suicidas, Recetas para el desastre y De la función social de las gitanas creó además otro personaje que se mete en el libro y lo vive y se convierte en el protagonista.
El narrador aclara que no es un título sólo para jóvenes, porque él no es un escritor de literatura juvenil. “Odio las etiquetas en la literatura. Creo que escritores juveniles maravillosos han sido Balzac, Verne, Salgari, García Márquez, Cortázar. Y ninguno de ellos escribió pensando en un público específico, sino en lectores”.












