Desde Nashville (Tennessee), el corazón de la música country, y demostrando que ella puede con todo apareció Beyoncé por sorpresa durante la entrega de los Premios de la Asociación de la Música Country. Y lo hizo como solo ella lo sabe hacer: acaparando todas las miradas y provocando un terremoto en las redes.
Enfundada en un ceñido vestido color champán semitransparente con un pronunciado escote en V, la diva demostró por qué su influencia va más allá de la música: subir al escenario era más una declaración de intenciones, un mensaje acerca de las relaciones raciales en Estados Unidos.
La intérprete de “All the Single Ladies” se subió al escenario junto a las veteranas Dixie Chicks, algo que tomó desprevenidos a todos, pues su actuación no estaba contemplada y nadie la presentó.
La presencia de la superestrella del pop, que en las últimas apariciones públicas multiplicó su apoyo al movimiento Black Lives Matters en contra de la brutalidad policial, llamó la atención porque la música country ha estado históricamente vinculada a la cultura blanca de los estados del sur del país norteamericano.
Sin embargo, en esta ocasión la cantante no hizo ningún comentario acerca de la violencia contra los negros.












